jueves, octubre 26, 2017

¿Qué hay dentro de estas cabezas tan duras?

Hoy toca super tocho, lo siento. Podéis pasar fácilmente al siguiente post. Pero necesito sacar esto que llevo dentro, el sainete prefabricado que nos están haciendo tragar me aburre y asusta muchísimo. Necesito indagar profundamente en los problemas de base que no estamos teniendo en cuenta y por eso va todo tan mal.

Llevo un montón de días intentando ponerme en la cabeza de la gente que cree que la solución al "tema" no sólo puede, sino que debe ser exclusivamente judicial y policial. La verdad es que me cuesta, mi primera reacción es bastante violenta ("¿cómo puede alguien creer algo tan estúpido y peligroso?"). Pero luego veo que hay una cantidad enorme de gente que piensa así, incluyendo personas concretas que conozco, a las que considero en general sensatas y razonables, no más estúpidas de lo que pueda ser yo mismo. Debe haber algo ahí que tenga sentido para ellos.

Estas personas consideran prioritaria la restauración de la legalidad. Lo primero de todo es retirar inmediatamente toda infracción, castigar a los responsables y luego ya se verá si se empieza a hablar o qué. No creen que los convocantes tengan ninguna legitimidad para saltarse la ley, y quienes les apoyan o bien son malvados que se quieren aprovechar o se han dejado lavar el cerebro. ¿Por qué es tan terrible el desafío legal para ellos, y en cambio para mí hay cosas bastante más graves?

El pensamiento jerárquico

Se me ocurre que tiene mucho que ver con lo que Eric Fromm llama el pensamiento jerárquico (ver "La condición humana" o "El miedo a la libertad"). Es un rasgo de personalidad bastante básico, que determina en gran parte nuestra interpretación del mundo, y algunas personas lo tienen de una forma y otras al contrario.

La persona jerárquica tiene una desconfianza básica en el ser humano. Considera que, aunque somos dignos, en el fondo no somos capaces de gestionarnos a nosotros mismos sin ayuda. A una persona jerárquica le tranquiliza saber que hay algo por encima de nosotros, que conserva la responsabilidad última de las cosas. Puede ser un grupo de personas "superiores", una institución oficial, un dios, o todo junto. Para estas personas el sistema de gobierno ideal es la aristocracia, en su sentido original: el "gobierno de los mejores". El problema que tiene es cómo saber quiénes son esos. Los mecanismos tradicionales (hereditarios) ya se ha visto que funcionan fatal, y por eso el mundo moderno usa ahora lo que llamamos "democracia", que técnicamente se debería llamar "aristocracia electiva" o algo similar: todo el pueblo elige a "los mejores" y luego ellos gobiernan y tienen el poder. Se considera un compromiso, ya que no hay nada mejor, pero en el fondo siguen con el temor de que la gente no sepa elegir correctamente ni siquiera eso. De ahí el ranciofact aquel de que "la democracia es el menos malo de los sistemas" y el sorprendente apoyo que a estas alturas sigue teniendo la monarquía, como una especie de enganche directo con la tradición o con Dios, como garante último si en algún momento las cosas se van de madre por nuestra limitada capacidad.

Las personas no jerárquicas, en cambio, desconfiamos en principio de toda entidad superior. Tendemos a creer que son mitos construidos para calmar nuestros miedos, a modo de mentiras piadosas, cuando no mentiras nada piadosas creadas por personas para ganar poder. Nos parece que cuando se pone a alguien o algo por encima de nosotros, no hay forma efectiva de garantizar que esa entidad acabe obrando por sus propios intereses, no por los nuestros, y nos acabe usando como peones. Pero aunque la hubiera, la sola idea de otorgar nuestro poder a un ente externo nos agobia, saber que estamos atrapados en una jaula dorada, que sólo nos deja un margen de acción limitado es lo peor que podemos imaginar. Creemos que toda persona está destinada a madurar, a asumir el control de su vida y la responsabilidad que ello implica. Quien no quiere es como el niño que no quiere crecer, prefiere seguir viviendo en su corralito infantil y dejar que los adultos se ocupen de las cosas difíciles. Para desarrollarnos plenamente como humanos debemos afrontar esto. Si no somos capaces de hacerlo bien, es nuestra obligación aprender y mejorar. Y lo mismo a nivel colectivo. El sistema de gobierno perfecto es la democracia "real", democracia directa o como se quiera llamar. El pueblo gobierna realmente y tiene el poder efectivo. Nadie tiene derecho a imponerse sobre los demás, ni siquiera por ser "mayoría", y si hay diferencias hay que negociar y buscar consensos o dividirse en grupos. Si hay representantes o delegados, es por pura cuestión operativa, de eficiencia, pero en ningún momento se les otorga el poder, sólo pueden llevar a cabo lo que reciban por mandato de la comunidad, y pueden ser revocados en cualquier momento. Las consecuencias son asumidas por todos y si hay que mejorar, es tarea también obligada. Es difícil, pero creemos que el ser humano es capaz de gobernarse así, y es la única manera que nos hace realmente libres y humanos. A los jerárquicos, en cambio, les da auténtico horror pensar en un sistema como este...

Hay un tercer tipo al que Fromm llama los "rebeldes". En realidad son los mismos que los jerárquicos, sólo que piensan que la autoridad superior que hay ahora no vale y hay que poner otra. Éstos se alinean a menudo con los no jerárquicos, para conseguir una revuelta, pero una vez conseguida pasan a ser rápidamente pro-sistema y conservadores. No hace falta señalar que en el mundo moderno la gran mayoría de la gente es jerárquica, no sé si será por influencia del sistema feudal y la cultura cristiana, o puede que estos sean vectores de transmisión de algo anterior.

El mogollón catalán

En el conflicto catalán actual los tres grupos se corresponden, más o menos, con los constitucionalistas, los de las CUPs (o la gente 15m que simpatiza con su movimiento de base) y los de Puigdemont.

Los que apoyan al PDeCat consideran a la jerarquía catalana como su propio "ente superior", bien por convicción real, o porque están tan hartos de la española que prefieren cambiar aunque sea a algo también corrupto, al menos sería gente diferente. Los constitucionalistas en cambio creen que este ente es un fraude y por tanto sus seguidores unos traidores. Si mi Dios es Verdadero, y sólo puede ser verdad uno, entonces el dios de los de enfrente es una gran Mentira, y sus creyentes malvados o engañados. Lo mismo ocurre a los niveles de Estado, jefe o club de fútbol. No puede haber tolerancia ninguna, pues son verdades excluyentes.

Y ¿qué pasa con las CUPS? Son aún peor. Esta gente cuestiona lo más esencial. Para los constitucionalistas, no hay nada más grave, porque si se cuestiona la propia estructura de la sociedad y se abre a debate con el estúpido pueblo y sus mediocres representantes actuales, se hundirá todo. ¿Cómo atreverse a prescindir del ente superior y pretender que nosotros solos, pobrecitos niños locos, asumamos la responsabilidad básica? El Terror (literalmente -> véase 1789).

Yo lo que tengo claro es que el pensamiento jerárquico o no, no es una reflexión racional, sino sobre todo un rasgo muy profundo de la personalidad, que no se cambia así como así. Y que el no jerárquico es muy minoritario, y aún está muy lejos de una posible masa crítica que lo pudiera volver algo extensivo (por más que en el 15m tuvo un boom, sigue faltando mucho). Yo quisiera una solución basada en el pensamiento libertario y la democracia real, pero no lo considero posible a corto plazo.

Seguiré luchando por ello, a base sobre todo de predicar con el ejemplo, de crear comunidades basadas en este principio que funcionen y sirvan de inspiración. Pero si queremos algún resultado a corto plazo, como por ejemplo resolver la cuestión catalana, sólo puede ser con algo que encaje con el pensamiento jerárquico.

Los independentistas, si están dispuestos a aceptar como ente superior a algo tan inmundo como el Govern, es porque consideran que el Estado español está tan definitivamente podrido que han perdido la fe, ya no consideran que pueda ser ese garante último de protección que comentaba al principio (o directamente nunca la tuvieron, los menos). Por eso es tan estúpida la opción exclusivamente judicial. Incluso aunque se pueda imponer por la fuerza volver al redil constitucional (con mucho sufrimiento), estos ciudadanos se seguirán sintiendo huérfanos y esperarán la siguiente ocasión para volver a saltar.

Y aún más estúpida es la declaración unilateral. La ruptura de España va directamente en contra del mito, deja a los españolistas sintiendo que quedan a merced del caos, al desaparecer aquello en lo que confían por encima de la voluntad del tonto pueblo o sus aún más tontos gobiernos. Es comprensible el terror que hace pensar que ante todo lo primero que hay que restaurar es la legalidad constitucional, a toda costa, y luego ya se verá. Si se declara realmente la independencia, Rajoy es perfectamente capaz de sacar los tanques a la calle, y millones de personas le apoyarán.

¿Hay salida?

La auténtica clave psicológica de todo esto es que el ente superior es el "hogar" espiritual de la persona jerárquica, que como repito, son la gran mayoría. Atacar ahí es atacar la identidad de alguien, la sola perspectiva de perder eso produce pánico, tanto que la gente se puede volver inflexible, agresiva o hasta fanática, como estamos viendo. Es preferible apoyar a corruptos, ladrones y auténticos criminales, si no hay nada mejor, que enfrentarse al terror del caos.

La única vía que no conduce a una guerra o una rendición resentida es encontrar un nuevo mito, uno que sea válido a todas las sensibilidades y que sea tan creíble que genere confianza como aval último protector, como decía al principio. El estado federal o confederal podría servir como tal. Aquí indicar por qué se equivocan también los que creen que el estado de las autonomías actual es suficiente: no se trata de tener más o menos competencias o presupuestos. Se trata de que las autonomías son un invento particular del régimen del 78, ese que justamente es rechazado ahora. Hace falta un mito nuevo, aunque en la práctica funcione igual, pero que simbólicamente se pueda enganchar a una historia poderosa. Y hay muchas federaciones y confederaciones que han tenido éxito y fortaleza.

El problema es que, además, también hace falta una institución que vertebre ese estado federal. Y ahí es donde la cagamos. El único ente que está hoy día en posición de reivindicar de forma creíble ese estado sería la coalición Unidos Podemos. Pero éstos se han empeñado con tanto ahinco en espantar a sus bases y parecerse lo más posible a los partidos de siempre, que no valen para que una gran mayoría de españoles deposite en ellos su necesidad de protección.

Sólo se me ocurre la posibilidad de algún tipo de plataforma, impulsada por BCN En Comú (los únicos que aún conservan cierta credibilidad), que junte todos los actores que se pueda, de ambos lados de la "frontera" alrededor de la palabra "diálogo", que sí parece que denota un relato fuerte y moderno. Esta plataforma tendría poco poder efectivo(PPSOE-Cs no se apuntarían a ella seguro), pero si consigue hilvanar una historia fuerte que pueda enganchar a los que nos sentimos huérfanos de un lado y otro, y captar a los que apoyan a su ente superior porque no hay otra cosa, lo mismo podría cambiar el rumbo.

Por ahora no veo movimientos creíbles en esta dirección. Invocar un Estado Federal no es sólo pronunciar su nombre como unas palabras mágicas. Hay que dar detalles, relatar cómo sería la vida en él, pensar cómo se regiría, cómo sería la transición. Veremos...

Ver post en Facebook.

jueves, septiembre 21, 2017

Estado de derecho o ley de la selva en Cataluña

Acabo de leer este interesante artículo de Ana Estelwen, y me ha inspirado para intentar hacer un ejercicio parecido, de reflexión tranquila y argumentación sólida.

¿Es ilegal el referéndum catalán? (y otras cuestiones jurídicas)

En mi caso, yo no soy experto en leyes ni en política, por lo que mi enfoque será necesariamente diferente. Yo me considero un ciudadano informado y reflexivo, y en lo que sigue procuraré ser lo más objetivo y serio que pueda, pero que quede claro que es una opinión, y estoy abierto a debate y a correcciones por parte de la gente que sabe más.

Ese artículo es muy útil para ilustrar por qué esta situación no va a resolverse de forma sana. ¿Puede alguien dar un argumento impecable, basado en datos ciertos y completamente bien razonado, y al mismo tiempo equivocarse? Sí, si está abordando el problema que no es. No es el caso de Estelwen, que hace algo lamentablemente muy poco frecuente: limitarse a hablar de lo que sabe. El problema es de toda la gente (empezando por el gobierno de Rajoy) que se queda únicamente con ese análisis e ignora la "otra" cuestión.

El argumento, como todo buen razonamiento, parte de un axioma doble y de ahí elabora toda una lista de conclusiones lógicas. Yo sólo tengo una objeción: al final dice que la actuación de Rajoy está amparada por el artículo 155 de la Constitución, pero ese artículo también establece los pasos que hay que seguir para su aplicación, y el gobierno no los está siguiendo, luego también está incumpliendo la ley que dice defender. Pero da igual, lo que voy a decir se aplicaría igual si el gobierno estuviera siendo totalmente riguroso.

Cómo invalidar un razonamiento lógico correcto


Los axiomas a los que me refería son estos dos:

  • España es una democracia.
  • En base a esto se ha creado una Constitución y un Estado de Derecho que se rige por el Principio de Legalidad (como dice el art. 9 "Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico").

Si partimos de aquí es inevitable concluir que el Procés es ilegal, el referéndum debe ser impedido incluso por la fuerza y sus promotores castigados.

Lo malo de la lógica es que su fuerza depende completamente de la de sus axiomas iniciales. Si estos se invalidan, todo el castillo se derrumba. Y este es exactamente el caso del conflicto catalán: hay mucha gente que está cuestionando esos dos principios básicos. Por eso Puigdemont sabe perfectamente que el referéndum es ilegal, y aún así lo hace, y muchísima gente le apoya: porque no aceptan la legalidad vigente.

¿Democracia? ¿Estado de derecho?


La enorme dificultad de este problema viene de que no hay una postura única, sino muchas críticas diferentes que se entrelazan en un endiablado lío:
  1. Hay un número importante de gente que en realidad no cree en la democracia. Bien porque piensa que hay principios de orden superior (más allá de los DDHH) que no deberían estar sujetos a la decisión popular (por ejemplo, la indisolubilidad de España o la sagrada esencia de la Nación Catalana); o bien porque creen que el pueblo es demasiado estúpido para tomar decisiones importantes.
  2. Otro montón de gente cree (creemos) que lo que tenemos no es realmente una democracia, es una oligarquía que vela más por los intereses de la élite que del pueblo, que los mecanismos de participación están rotos y que no se cumple el principo de representación, con lo que las leyes no reflejan lo que de verdad quiere el pueblo y que las vías de reforma no funcionan bien.
  3. Finalmente, incluso entre quienes no dudan demasiado del sistema, hay muchos que creen que cuando se votó la Constitución estábamos en momentos difíciles, con mucho peligro y miedo. Es como si me dan a firmar un contrato con una pistola apuntándome a la cabeza. Mi firma será real, pero la legitimidad del contrato es como mínimo dudosa.
Lo que hace la situación prácticamente irresoluble es que
  • Las posturas son diametralmente opuestas. En el grupo 1 hay nacionalistas españoles y catalanes. En el 2 los intereses de la élite se contraponen a los del resto de ciudadanos. En el 3, están los que creen que la Constitución aún sirve y los que no.
  • La inmensa mayoría de personas están convencidas de su posición y no están dispuestas a entender la postura de los de enfrente y a cuestionarse sus propias ideas mediante el diálogo.
Este conflicto lleva latente muchos años, y explotó el 15 de mayo de 2011, pero se ha ido cerrando en falso desde entonces, dejando a la gente con la sensación de que no se ha arreglado nada. Por tanto, lo de ahora es una "transferencia", como en psicología: en un conflicto relativamente menor, como es el de la independencia catalana, se ha proyectado esa insatisfacción volviéndolo mucho mayor de lo que era.

La ley de la selva


El estado de derecho se sostiene cuando hay una inmensa mayoría de personas que creen en él. Y si hay unas pocas que lo niegan y no pueden ser convencidas, su fuerza es tan pequeña que se les puede neutralizar con la amenaza o el uso real de la violencia. Entonces el sistema es estable y más o menos sano.

Pero si la cantidad o el poder de los "rebeldes" crece mucho, el sistema se rompe. Y es algo gravísimo, es de las peores cosas que le pueden pasar a un estado. Porque entonces se pierden las bases de la convivencia. Cada persona se siente legitimada a actuar a su manera y a saltarse la ley que considera injusta, al menos en las partes en las que ha dejado de creer. Y POCO IMPORTA SI TIENEN RAZÓN O NO. Porque deja de haber una referencia objetiva válida ante la que medirse. Los que defienden una cosa creen tener razón, y los de la contraria también. Si ambas son incompatibles no hay solución automática que valga.

A veces se puede apelar a una tercera parte (por ejemplo la comunidad internacional) como referencia objetiva. Pero si no funciona sólo quedan dos alternativas:

a) El uso de la violencia para intentar imponer el criterio propio al contrario. Lo que implica una tragedia humana y ninguna garantía de que el criterio triunfador sea el más justo, sólo el más fuerte.

b) El diálogo honesto, buscando entender sinceramente las posturas de los contrarios y encontrar unos fundamentos nuevos nuevos de la legalidad que sean aceptables por todos y permitan restaurar un sistema estable.

Mientras todo el mundo esté convencido de que lo suyo es lo correcto y son los de enfrente los que están equivocados y son unos locos / irresponsables / criminales, la única opción viable es la primera, y esperar que el resultado sea bueno y lamentar las desgracias humanas. Es posible que muchas personas realmente sean todo eso. Pero cuando la cantidad de gente enfrente empieza a ser masiva, es muy saludable preguntarse si no podrán llevar también algo de razón.

Conclusiones

  1. Entrar a debatir si la independencia es viable o es desastrosa es irrelevante, pues el conflicto no está ahí, es algo que viene de más abajo. Muchos de los que apoyan la secesión no la quieren realmente, sólo buscan sacudir el sistema para intentar regenerarlo mejor después.
  2. Plantear una solución exclusivamente jurídica es estúpido. Los que no aceptan la ley no van a acatar el castigo, se seguirán rebelando y este camino sólo conduce a la espiral de violencia que comentaba antes.
  3. La única opción sensata que tenemos ahora es abrir espacios de diálogo real. Con la mente abierta y sin precondiciones fijas. Empezar a cuestionarse todo, incluso lo más básico y estar dispuesto a hacer autocrítica profunda y algunos cambios fundamentales, buscando que sean a mejor. Es probable que a estas alturas esto implique iniciar un nuevo proceso constituyente y vigilar que se haga de forma realmente democrática.
En resumen: que estamos jodidos. Habrá muertos.

viernes, julio 28, 2017

Las cifras del paro

El gobierno presume de que se está reduciendo el paro y creando empleo, y lanza las campanas al vuelo. ¿Hay motivos reales para ello? Veamos. Los números son delicados y se les puede hacer decir muchas cosas.

1) El número de personas con trabajo está remontando claramente y está ahora a niveles de 2009.

2) Pero el número de horas totales trabajadas es bastante menor.

¿Cómo se entiende esto? Por el gran aumento de empleos a tiempo parcial o intermitentes. Si donde antes había una persona trabajando 40 horas a la semana, hoy hay dos con jornada de 20 horas, o con un contrato de 3 meses y otros 3 meses en el paro, se puede decir que ahora hay dos personas con trabajo, pero la cantidad de trabajo es la misma (al igual que el sueldo total, del que cada uno de esos trabajadores recibe sólo la mitad). Es decir, lo que se está haciendo no es crear empleo, sino sólo repartir la pobreza.

3) Aún así, se perciben tendencias positivas de crecimiento del PIB y algunos indicadores macroeconómicos.

4) Pero los salarios y condiciones laborales son mucho peores que antes de la crisis, y están bajando en picado.

¿Esto por qué es? No es una contradicción, al contrario, es la causa. La bajada de salarios y derechos hace disminuir el "coste" laboral y por tanto mejorar la "competitividad" de las empresas. Es decir, la senda de "recuperación" en España consiste en ofrecer mano de obra barata y servicios poco cualificados, sobre todo de cara al exterior (porque en el interior baja la demanda al estar la gente más precaria). En otras palabras, el modelo tercermundista. Tanto hablar de Venezuela y resulta que son los gobiernos del PPSOE los que nos están llevando a ser cada vez menos Europa y más Latinoamérica (siguiendo la vía que ya recorrieron allí en los 80).

Todo esto sin hablar de la corrupción, los rescates de los bancos y empresas privadas, y sobre todo de que incluso esta recuperación tercermundista se apoya en la enorme deuda que tenemos con el exterior y en particular el BCE, que nos hace extremadamente vulnerables y se puede derrumbar todo de nuevo al próximo estornudo de la economía mundial.

Ni menos aún de la pérdida de empleos que se espera debida a la robotización de la producción, ante la cual no estamos preparados, no se está haciendo el menor esfuerzo por reconvertir a nuestros parados para que puedan conseguir algunos de los nuevos tipos de trabajo mucho más tecnologizados.

Y ya ni comentar la crisis ecológica y energética, que es la que realmente está bloqueando el crecimiento económico, que nunca volverá a ser como el del siglo XX salvo que vuelva a haber una guerra mundial o catástrofe similar.


miércoles, junio 21, 2017

El "rescate" bancario en perspectiva

Tanto debate, tantas palabras, cuando para entender cómo estamos en España bastaría con poner esta imagen en la portada de todos los periódicos:


En España no hay problemas de dinero por demasiado gasto social (gastamos menos que otros países europeos). Ni porque nos gastemos mucho en ayudas a inmigrantes o refugiados (el porcentaje es pequeño). Tampoco ni siquiera por la corrupción y el robo de lo público (no creo que haya más ahora que antes del 2007). El motivo principal de que andemos jodidos es:
  • En 2007 los bancos perdieron una cantidad salvaje de dinero, que se habían jugado en el casino de la burbuja inmobiliaria.
  • El gobierno español, para que no se hundieran, les regaló una cantidad de dinero equivalente a la suma del presupuesto TOTAL de infraestructuras, sanidad, educación, etc. por varios años.
  • Como no tenemos tanto dinero junto, hubo que pedirlo prestado al banco central europeo. Pero claro, ahora eso hay que devolverlo, y por eso estamos hipotecados hasta las orejas y no "llegamos a fin de mes".
Otros países dejaron quebrar algunos bancos y ahora están más holgados, con menos problemas económicos, aunque esta situación es bastante general.

En realidad el gráfico de arriba no es muy preciso, los números reales son más complicados, pero el sentido general sigue siendo el mismo.

Algo de bibliografía para entender más:



miércoles, febrero 15, 2017

El autobús loco

Quiero guardar esto por aquí, es una tontuna pero es una metáfora que refleja muy bien cómo veo yo las cosas...


Vamos montados en un autobús que va cuesta abajo y sin frenos por una carretera de montaña.

El PP es el conductor, que va tan feliz, creyendo que vamos por una autopista y disfrutando de la velocidad.

El PSOE va a su lado y piensa lo mismo, sólo que cree que hay que cambiar la tapicería de los asientos, que está vieja. Ciudadanos también, pero éstos creen que hay que revisar el motor, que no va fino.

Los darwinistas sociales creen que está bien que el autobús se despeñe, así sólo sobrevivirán los más duros y los que se hayan podido comprar un buen airbag de asiento.

Los anarco-capitalistas y los "liberales auténticos" de Adam Smith creen que hay que soltar la carrocería para aligerar el autobús, y pisar el acelerador para saltar el barranco y aterrizar en el otro lado.

Los tecno-optimistas creen que el autobús saldrá volando cuando llegue al borde del barranco porque los ingenieros que lo diseñaron son muy buenos.

Los socialdemócratas, como Errejón o Vicenç Navarro, creen que hay que cambiar al conductor y poner a uno más hábil, que tenga cuidado con los baches y barrancos.

Los comunistas y sindicalistas clásicos, como Iglesias, creen que hay que repartir airbags a todo el mundo, si algún pasajero tiene tres airbags hay que quitarle alguno para repartirlo a los que no tienen ninguno.

Los fascistas dicen que la culpa de todo la tienen los pobres que viajan en el maletero del autobús, medio ahogados y molidos, y que hay que echarles por la borda para que no obstruyan las ruedas.

Los peakoilers, en cada curva, gritan "que nos ostiamooooooooooossss!!!!"; y si el autobús consigue pasarla sin caerse, los demás se ríen de ellos y les llaman alarmistas.

Los decrecentistas y los de la nueva economía creen que habría que frenar un poco, mirar la carretera por la que vamos y pensar entre todas a dónde queremos ir, cuál es la velocidad más adecuada y cómo disfrutar del paisaje. Pero no saben cómo parar el autobús porque los frenos están rotos.


martes, agosto 09, 2016

No, el dinero que ganas no es por tus grandes méritos

Me hace gracia la gente de izquierdas cuando dice tranquilamente cosas como "repartir la riqueza, es decir pura justicia social". Todavía no nos hemos enterado de nada.

La teoría neoliberal hace muchos años que ganó la guerra del pensamiento. Poco importa que los poderosos hagan justo lo opuesto a lo que predican, y que esa teoría sea una distorsión interesada de las propuestas originales de Adam Smith. Las ideas de Hayek, Friedmann y sus amigos dominan el imaginario colectivo, son el mar en que flotan todos los mensajes de los medios, están incrustadas en los cerebros de la mayoría de la gente, de los más ricos a los obreros más humildes.

En este marco conceptual, repartir la riqueza es INJUSTO. A ver si nos lo metemos en la cabeza los rojillos. INJUSTO. Hoy día cualquiera que tenga cuatro duros ahorrados se rebela instintivamente contra la idea de que el Estado le quite una parte y se la de a gente que no se la ha "ganado". Incluso los más pobres, aunque desean esa ayuda, no se sienten muy seguros y no son capaces de luchar fuerte por ella, porque en el fondo no creen que se la merezcan. El dinero que alguien ha ganado con su trabajo e inteligencia es SUYO. Es su derecho, su esfuerzo, y no se debe regalar a quien no ha hecho nada para merecerlo.

Esta es una idea falsa, pero de una potencia extraordinaria. Hasta las personas más militantes suelen ser incapaces de justificar por qué es bueno redistribuir la riqueza, más allá de sensaciones viscerales o razones utilitarias de corto plazo. Cuando se plantea la cuestión ética, si no resulta inmediatamente evidente para el interlocutor, a menudo se salen por la tangente y cambian de tema.



Es necesario un mensaje claro y contundente que rompa este dogma de una vez. Por supuesto, no es completamente falso, tiene una parte de verdad, pero esa idea tiene dos errores:

1) El dinero que tú has ganado no depende EXCLUSIVAMENTE de tus méritos personales. Una parte sí, se debe a tu esfuerzo. Pero otras se deben a:

- Tu entorno familiar y personal que te apoya para que puedas aprender y vivir el resto del tiempo que no estás trabajando.
- La sociedad que ha creado unas condiciones favorables para que tú puedas realizar esa tarea que aporta valor.
- Otras personas anteriores que desarrollaron los avances de pensamiento, conocimiento y técnica en los que te apoyas para tu actividad (y no, la mayoría no están incluidos en el coste).

2) La economía capitalista tiene dos mecanismos intrínsecos que desplazan riqueza hacia personas que NO se la han ganado:

- La propiedad de los medios de producción (como decía Marx) hace que unas personas hacen un trabajo que crea riqueza, pero ésta acaba en manos de otras personas distintas, de una forma que NO es proporcional a la inteligencia, esfuerzo y ni siquiera riesgo asumido por las segundas.
- La forma en que funciona el capital hace que el que gane una cierta cantidad de dinero parte con ventaja para la siguiente operación, y tiene más posibilidades de ganar más beneficio con el mismo esfuerzo, sólo porque su situación de partida era mejor. Esto crea una espiral de aumento de riqueza que, de nuevo, no está justificada por mayores méritos de quienes así se benefician, sino que es un efecto perverso del sistema (el famoso efecto "Robin Hood pero al revés").

En resumen: no, ese dinero que has ganado no es todo tuyo. Una parte es de la sociedad, y es perfectamente justo que se lo devuelvas, para usarlo por ejemplo en pagar cosas que no proporciona el mercado, o para cambiar las circunstancias sociales de las personas que están en una situación mucho menos favorable. Y también es justo que la proporción "recuperada" sea mayor en las rentas más altas, para compensar hacia abajo ese efecto redistributivo hacia arriba INJUSTO del capital.

Y también son más justas las empresas cooperativas y la financiación colaborativa que las grandes inversiones de capital.

miércoles, julio 20, 2016

A vueltas con la igualdad

De entre las típicas objeciones que se ponen a veces en contra de la igualdad social, hay una que tiene cierto sentido. No por justificar la opresión, sino por señalar una pega que tienen muchas de las políticas que intentan evitarla.De hecho, creo que ésta puede ser una de las razones más importantes del fracaso de la "izquierda" en crear alternativas atractivas.

En la cultura occidental, hay un meme muy básico según el cual la diferencia tiende a generar un conflicto, y éste sólo se resuelve cuando una de las partes vence, anulando a la otra. Es una idea tan esencial que la solemos dar por supuesta en casi cualquier caso, sin cuestionarnos su sentido. Casi toda nuestra mitología está compuesta de historias basadas en este principio. Y esto tiene una influencia importante en la lucha contra la opresión.

Cuando observamos un grupo social que oprime a otro (por ejemplo, empresarios explotando trabajadores, o mujeres discriminadas respecto de los hombres), y nos hierve la sangre por la injusticia, normalmente lo primero que nos viene a la cabeza es la "revolución", un cambio de tornas en el que el grupo afectado pasa a estar por encima y domina al otro. Lo cual hace, evidentemente, ponerse a la defensiva a las personas del grupo previamente dominante. La gente medianamente razonable en seguida se da cuenta de que esto sigue siendo una injusticia al revés. Pero entonces, la única opción que se nos ocurre es la "igualdad". El problema es que, dentro del meme comentado antes, esto significa que, dado que es la diferencia la que genera el conflicto y éste la injusticia, la solución es eliminar la diferencia. Pero claro, la uniformidad de todo el mundo idéntico no es algo deseable. Lo cual nos lleva a un absurdo sin solución.


Aquí es cuando la gente intenta resolverlo hablando de "igualdad de derechos", "equidad", "dignidad"... El problema es que estos conceptos no existen en nuestro imaginario colectivo, más que como palabras abstractas. No hay marcos conceptuales buenos que los recojan, no hay historias que muestren cómo es un mundo con gentes diversas conviviendo de forma justa. Ni siquiera tenemos una palabra que denote este concepto con precisión. Por lo que los mensajes de emancipación, o bien son pasto de trolls, que los neutralizan fácilmente, o se quedan en ejercicios intelectuales complejos que no llegan a las tripas.

En la cultura oriental, en cambio, sí que existe esta idea. La podemos ver en el concepto del Yin y el Yang del Tao, o en el mito de la danza de Shiva y Shakti del Tantra. En ellos, la diferencia es esencial, es sinónimo de la creación y la vida, y contrario de la uniformidad que es la muerte. Pero los elementos diferentes no se dominan unos a otros. Se entrelazan y giran entre sí, en una danza en la que es la diferencia la que crea la realidad, lo mismo que no se puede pintar un dibujo con tinta blanca sobre papel blanco, es necesario que haya al menos dos colores.


Yo me pregunto si no podríamos imaginar más historias basadas en estas imágenes y aplicadas a nuestras luchas sociales: los diferentes roles en una red económica, cada uno aportando su parte sin que nadie valga más que otros. Las personas integradas en la naturaleza. Hombres y mujeres disfrutando de la polaridad sexual (y siendo "mujeres" u "hombres" por sentirse como tal y no por tener "cuerpo de"), todas estas clases complementandose entre sí.

Poetas y demás artistas, os invoco. Hacéis mucha falta.