jueves, septiembre 21, 2017

Estado de derecho o ley de la selva en Cataluña

Acabo de leer este interesante artículo de Ana Estelwen, y me ha inspirado para intentar hacer un ejercicio parecido, de reflexión tranquila y argumentación sólida.

¿Es ilegal el referéndum catalán? (y otras cuestiones jurídicas)

En mi caso, yo no soy experto en leyes ni en política, por lo que mi enfoque será necesariamente diferente. Yo me considero un ciudadano informado y reflexivo, y en lo que sigue procuraré ser lo más objetivo y serio que pueda, pero que quede claro que es una opinión, y estoy abierto a debate y a correcciones por parte de la gente que sabe más.

Ese artículo es muy útil para ilustrar por qué esta situación no va a resolverse de forma sana. ¿Puede alguien dar un argumento impecable, basado en datos ciertos y completamente bien razonado, y al mismo tiempo equivocarse? Sí, si está abordando el problema que no es. No es el caso de Estelwen, que hace algo lamentablemente muy poco frecuente: limitarse a hablar de lo que sabe. El problema es de toda la gente (empezando por el gobierno de Rajoy) que se queda únicamente con ese análisis e ignora la "otra" cuestión.

El argumento, como todo buen razonamiento, parte de un axioma doble y de ahí elabora toda una lista de conclusiones lógicas. Yo sólo tengo una objeción: al final dice que la actuación de Rajoy está amparada por el artículo 155 de la Constitución, pero ese artículo también establece los pasos que hay que seguir para su aplicación, y el gobierno no los está siguiendo, luego también está incumpliendo la ley que dice defender. Pero da igual, lo que voy a decir se aplicaría igual si el gobierno estuviera siendo totalmente riguroso.

Cómo invalidar un razonamiento lógico correcto


Los axiomas a los que me refería son estos dos:

  • España es una democracia.
  • En base a esto se ha creado una Constitución y un Estado de Derecho que se rige por el Principio de Legalidad (como dice el art. 9 "Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico").

Si partimos de aquí es inevitable concluir que el Procés es ilegal, el referéndum debe ser impedido incluso por la fuerza y sus promotores castigados.

Lo malo de la lógica es que su fuerza depende completamente de la de sus axiomas iniciales. Si estos se invalidan, todo el castillo se derrumba. Y este es exactamente el caso del conflicto catalán: hay mucha gente que está cuestionando esos dos principios básicos. Por eso Puigdemont sabe perfectamente que el referéndum es ilegal, y aún así lo hace, y muchísima gente le apoya: porque no aceptan la legalidad vigente.

¿Democracia? ¿Estado de derecho?


La enorme dificultad de este problema viene de que no hay una postura única, sino muchas críticas diferentes que se entrelazan en un endiablado lío:
  1. Hay un número importante de gente que en realidad no cree en la democracia. Bien porque piensa que hay principios de orden superior (más allá de los DDHH) que no deberían estar sujetos a la decisión popular (por ejemplo, la indisolubilidad de España o la sagrada esencia de la Nación Catalana); o bien porque creen que el pueblo es demasiado estúpido para tomar decisiones importantes.
  2. Otro montón de gente cree (creemos) que lo que tenemos no es realmente una democracia, es una oligarquía que vela más por los intereses de la élite que del pueblo, que los mecanismos de participación están rotos y que no se cumple el principo de representación, con lo que las leyes no reflejan lo que de verdad quiere el pueblo y que las vías de reforma no funcionan bien.
  3. Finalmente, incluso entre quienes no dudan demasiado del sistema, hay muchos que creen que cuando se votó la Constitución estábamos en momentos difíciles, con mucho peligro y miedo. Es como si me dan a firmar un contrato con una pistola apuntándome a la cabeza. Mi firma será real, pero la legitimidad del contrato es como mínimo dudosa.
Lo que hace la situación prácticamente irresoluble es que
  • Las posturas son diametralmente opuestas. En el grupo 1 hay nacionalistas españoles y catalanes. En el 2 los intereses de la élite se contraponen a los del resto de ciudadanos. En el 3, están los que creen que la Constitución aún sirve y los que no.
  • La inmensa mayoría de personas están convencidas de su posición y no están dispuestas a entender la postura de los de enfrente y a cuestionarse sus propias ideas mediante el diálogo.
Este conflicto lleva latente muchos años, y explotó el 15 de mayo de 2011, pero se ha ido cerrando en falso desde entonces, dejando a la gente con la sensación de que no se ha arreglado nada. Por tanto, lo de ahora es una "transferencia", como en psicología: en un conflicto relativamente menor, como es el de la independencia catalana, se ha proyectado esa insatisfacción volviéndolo mucho mayor de lo que era.

La ley de la selva


El estado de derecho se sostiene cuando hay una inmensa mayoría de personas que creen en él. Y si hay unas pocas que lo niegan y no pueden ser convencidas, su fuerza es tan pequeña que se les puede neutralizar con la amenaza o el uso real de la violencia. Entonces el sistema es estable y más o menos sano.

Pero si la cantidad o el poder de los "rebeldes" crece mucho, el sistema se rompe. Y es algo gravísimo, es de las peores cosas que le pueden pasar a un estado. Porque entonces se pierden las bases de la convivencia. Cada persona se siente legitimada a actuar a su manera y a saltarse la ley que considera injusta, al menos en las partes en las que ha dejado de creer. Y POCO IMPORTA SI TIENEN RAZÓN O NO. Porque deja de haber una referencia objetiva válida ante la que medirse. Los que defienden una cosa creen tener razón, y los de la contraria también. Si ambas son incompatibles no hay solución automática que valga.

A veces se puede apelar a una tercera parte (por ejemplo la comunidad internacional) como referencia objetiva. Pero si no funciona sólo quedan dos alternativas:

a) El uso de la violencia para intentar imponer el criterio propio al contrario. Lo que implica una tragedia humana y ninguna garantía de que el criterio triunfador sea el más justo, sólo el más fuerte.

b) El diálogo honesto, buscando entender sinceramente las posturas de los contrarios y encontrar unos fundamentos nuevos nuevos de la legalidad que sean aceptables por todos y permitan restaurar un sistema estable.

Mientras todo el mundo esté convencido de que lo suyo es lo correcto y son los de enfrente los que están equivocados y son unos locos / irresponsables / criminales, la única opción viable es la primera, y esperar que el resultado sea bueno y lamentar las desgracias humanas. Es posible que muchas personas realmente sean todo eso. Pero cuando la cantidad de gente enfrente empieza a ser masiva, es muy saludable preguntarse si no podrán llevar también algo de razón.

Conclusiones

  1. Entrar a debatir si la independencia es viable o es desastrosa es irrelevante, pues el conflicto no está ahí, es algo que viene de más abajo. Muchos de los que apoyan la secesión no la quieren realmente, sólo buscan sacudir el sistema para intentar regenerarlo mejor después.
  2. Plantear una solución exclusivamente jurídica es estúpido. Los que no aceptan la ley no van a acatar el castigo, se seguirán rebelando y este camino sólo conduce a la espiral de violencia que comentaba antes.
  3. La única opción sensata que tenemos ahora es abrir espacios de diálogo real. Con la mente abierta y sin precondiciones fijas. Empezar a cuestionarse todo, incluso lo más básico y estar dispuesto a hacer autocrítica profunda y algunos cambios fundamentales, buscando que sean a mejor. Es probable que a estas alturas esto implique iniciar un nuevo proceso constituyente y vigilar que se haga de forma realmente democrática.
En resumen: que estamos jodidos. Habrá muertos.

8 comentarios:

Andrés 3.0 dijo...

Releyendo el artículo, me doy cuenta de que en el penúltimo punto hay una tercera alternativa. Si uno de los dos bandos sí quiere realmente negociar y el otro no, se puede usar la resistencia no violenta, estilo Gandi.

De hecho, es a lo que están intentando jugar Puigdemont y las CUPS. Pero de manera terriblemente chapucera.

Para jugar a eso hace falta ser muy honrado, tener una inteligencia política excepcional y ser muy valiente. La valentía la tienen, pero inteligencia no tanta. Y honradez... ejem...

Si al final les sale la jugada bien, será exclusivamente por la incompetencia aún mayor del gobierno central.

Ana Peris de Elena dijo...

He leído atentamente tu artículo, Andrés, y como te he comentado paso a contestarte aquí.
Para empezar, te diré que no creo que llegue la sangre al río en este asunto. Primero porque una cosa es manifestarse con pancartas y esteladas y otra cosa muy distinta es que esos manifestantes cojan un bate de béisbol o un cuchillo (las armas de fuego, afortunadamente, no son fáciles de conseguir en este país) y se encaren contra las fuerzas de seguridad. Eso suelen hacerlo los desesperados, los hambrientos, los desposeídos, los que no tienen nada que perder. Los cuperos, por muchas ganas de independencia que tengan, también tienen casa, coche o moto, móvil, tele, ordenador, cinco comidas al día, sanidad gratis, familia y unos colegas con los que se mueren de ganas de ir a ver el próximo partido del Barça. Dudo mucho, muchísimo, que estén dispuestos a poner en riesgo todo eso en aras de la independencia.

Pero en cualquier caso, ¿por qué le tienes tanto miedo al uso de la fuerza? ¿Por qué, si se emplea todos los días? Cuando la Policía detiene a un ladrón, a un asesino, a un maltratador, a un terrorista, a un violador, a un traficante de drogas... ¿crees que estos no se resisten? ¿Crees que no hay que reducirlos por la fuerza para llevarlos a comisaría y ponerlos a disposición judicial? ¿Te imaginas un mundo en el que la Policía se acercase al delincuente y le dijera: "mire, por favor, ha infringido usted la ley, ¿le importaría subir al coche patrulla y acompañarnos hasta el calabozo? Sólo si usted lo desea, claro. Si no lo desea, no seremos nosotros los que hagamos uso de la fuerza para coartar su libre voluntad"?
Ridículo, ¿verdad? Pues a eso es a lo que se refería Max Weber cuando dijo que "la violencia legítima es un monopolio del Estado". Esto, que puede sonar tan tremendo, significa que a lo largo de los siglos los humanos hemos visto que eso de que cada cual lleve la espada al cinto o el fusil al hombro y resuelva los problemas que se le presenten a su manera como si estuviéramos en el Salvaje Oeste o en las junglas del Paleolítico, crea unas sociedades extremadamente inseguras y violentas. Para ello, en el llamado Estado de Derecho los ciudadanos renunciamos a la defensa propia y de la legalidad, y cedemos tal actividad a los cuerpos y seguridad del Estado. Eso significa que, siempre cumpliendo con la ley y con el principio de proporcionalidad, las fuerzas de seguridad DEBEN usar la fuerza para detener cualquier ilegalidad. Cualquiera. Lógicamente detener a los que cometen delitos como la malversación, la prevaricación, la desobediencia o la sedición no va a ser menos. Porque esos no son menos delito que cualquier otro que esté tipificado en el código penal. Y la "fuerza" que se usaría no consistiría en darles de leches, colgarlos de un pino o meterlos en una celda y tirar la llave al mar. Consistiría, ni más ni menos, en una instrucción de causa penal, con las medidas cautelares previstas por las leyes penales, con su correspondiente juicio y todas las garantías judiciales. ¿Me quieres explicar qué problema ves en eso?

Ana Peris de Elena dijo...

¿Sentarse a hablar? ¿Negociar con ellos? Vamos a ver, ¿eso significa que si un grupo de ciudadanos se rebelan contra la legalidad vigente y pretenden actuar por su cuenta, hay que darles lo que piden no vaya a ser que se pongan violentos, o para no tener que ponernos violentos nosotros? Perdona que te lo diga, pero si por esas fueran, habría que haberle dado la independencia al País Vasco cuanto ETA se puso a matar en nombre de la patria vasca. No se negocia con terroristas, ¿pero sí con sediciosos? ¿Eres consciente de que en el primer momento que la ANC o la CUP armasen a sus miembros y los instaran a emplear la violencia, se convertirían en terroristas? Sí, como la ETA. Quebrantar la ley en aras de la independencia. El caso catalán, por fortuna, no es tan grave como el de los etarras, porque sus conductas delictivas no han sido tan graves, pero no deja de ser lo mismo, aunque a dos escalas muy diferentes. Y eso es ahora, porque hace unos años había una banda terrorista luchando por el independentismo catalán llamada Terra Lliure que también se llevó a inocentes por delante.

En definitiva, que no. No se negocia con delincuentes. No se puede permitir, en un Estado Democrático de Derecho, cuya Constitución está totalmente acorde con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con todos los pactos y tratados internacionales al respecto, que un grupo de personas (las que sean) quebranten la legalidad en pro de una exigencia (la que sea). Exigencia que, por cierto, en Cataluña sólo contempla a una parte de la población. ¿Y los catalanes que no quieren la independencia? ¿Y los que no quieren el referéndum? ¿Y los que no quieren que se rompa la legalidad?
Hasta donde yo sé, en el programa electoral de Podemos se contempla la propuesta de reforma constitucional para permitir el secesionismo. Si realmente hay tanta gente que quiere referéndums independentistas, ya saben a qué partido tienen que votar en las elecciones generales. Y si no les vota tanta gente, igual es porque no hay tantos independentistas como no están haciendo creer.

¿La voluntad de un grupo de personas es suficiente para saltarse las leyes? ¿Para cambiarlas? Te voy a poner un ejemplo: en las famosas marchas por la familia que se han celebrado en Madrid ha habido tanta gente o más manifestándose en contra del matrimonio homosexual como la que había en las manifestaciones independentistas de Barcelona. ¿Habría que reformar el Código Civil para dales lo que quieren? ¿Hacemos un referéndum y en las comunidades donde salga la mayoría de "sí" impedimos que los homosexuales puedan contraer matrimonio? Porque poderse, se podría hacer, y sería incluso más sencillo que lo de Cataluña: ni el matrimonio homosexual ni la autodeterminación de los territorios infranacionales están contemplados como derechos humanos, ni en la Declaración Universal ni en la doctrina del Tribunal de Estrasburgo. Pero a diferencia de la unidad de España, el matrimonio homosexual no está recogido en la Constitución, de modo que tampoco es un derecho constitucional. Lo que lo legitima ahora mismo es el Código Civil, que se reformó a propósito para ello, y para volver esa norma atrás ni siquiera habría que hacer una reforma constitucional. Oye, si lo pide la mayoría... ¡es la voluntad del pueblo! Claro que en ese caso se impediría que montones de personas homosexuales cumplieran su deseo y su voluntad de casarse, pero la CUP y la ANC también pretenden impedir que montones de catalanes cumplan su deseo y voluntad de seguir siendo españoles y de actuar conforme a la legalidad vigente, y no veo que esa voluntad sea tenida en cuenta.

Ana Peris de Elena dijo...

Así que, aquí y ahora, invito a todos los independentistas a votar a Podemos en las elecciones, y a todos los simpatizantes de Hazteoír y contrarios al matrimonio gay a votar a Vox en la misma ocasión. Si ni Podemos ni Vox sacan suficientes apoyos en las urnas para llevar a cabo esos proyectos, tanto la ANC como Hazteoír tendrán que joderse. Porque la democracia es el sometimiento a la ley, aunque no te guste. Pasar por encima de la ley para hacer tu santa voluntad es lo contrario a la democracia y se llama totalitarismo. Aunque sea de izquierdas, catalán y republicano. Totalitarismo.

Para terminar, permíteme que me despida con una frase de Maquiavelo: "El que tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra".


PD: Perdona los tres mensajes, pero me ha salido muy larga la respuesta y el blog no me permitía publicarlo todo en uno.

Daniel Prado dijo...

Ana, no es por fastidiar, pero resulta que en este pais y en otros muchos, eso que dices que no se PUEDE hacer ya ha pasado. En concreto pasó en este pais con los Insumisos y su pelea para eliminar la obligatoriedad de las fuerzas armadas. Y ha pasado en numerosos conflictos sociales a lo largo y ancho del mundo. Empezando por todos los conflictos laborales que, en desobediencia directa de la ley del momento forzaron el cambio en legislaciones laborales del mundo entero.

Incluso esos derechos humanos de los que hablas, son resultado de muchas luchas CONTRA la legalidad vigente en su momento, contra la emandada de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, etc...


Pretender que la ley es un espectro cerrado y autojustificado es, en materia de Derecho y de historia del Derecho un absurdo. El Iuspositivismo exacerbado que suele ser deformación profesional de los tecnicos en legalidad (que no juristas, permitieme reservar ese nombre para otra categoría en la cual no entra todo profesional del Derecho sino aquellos que se dedican a explorar las fronteras del mismo, a estudiar filosofia e historia del Derecho, derecho Constituyente, derecho politico y politica del Derecho etc...) suele obviar el hecho de que la legalidad vigente es solo la consecuencia de la consolidación de unos principios politicos concretos en un tiempo concreto, que ni tienen porque ser justos, ni tienen porque ser, siquiera legitimos. Y que de hecho, historicamente, a medida que la sociedad evoluciona tienden a quedarse desfasados, respecto a una sociedad que avanza mucho mas alla que el cuerpo legal (normalmente herencia de generaciones anteriores y que lentamente va quedandose obsoleto, cartas magnas y derechos fundamentales sobre todo, a medida que las nuevas generaciones van cambiando su estructura social y moral).

Y la desobediencia civil, suele ser, historicamente la principal fuente de avance de ese Derecho. Si los gobiernos del mundo hubiesen optado por eso de "no negociar" con los que vulneran la legalidad, en los casos en los que han optado por no hacerlo, cuando el pueblo, la sociedad tienen una pulsión suficientemente amplia (y no hace falta mas de un 50% para que sea suficientemente amplia en acciones de desobediencia civil, una minoria suficientemente numerosa puede llegar al mismo resultado, que la democracia implica tambien el respeto a la voluntad de las minorias), el "monopolio legitimo" de la violencia teorico de los gobiernos, acaba por tornar ilegitimo, y sea por negociacion o por resistencia, estos terminan por caer, o por tener que modificarse las condiciones base.

Y repito, en España ha pasado ya ,con gente en las carceles, con una lucha constante durante mas de una decada, para eliminar el servicio militar obligatorio. Ningun gobierno, ninguno, puede tratar igual a un delincuente aislado, o a una organizacion criminal normalita, que a un sector que pase de un 1% de la poblacion total dispuesto a resistir. Es mas, no habría sitio para encarcelarlos a todos (uno de los motivos de legalizar el PC en su dia, por cierto, fué el hecho de que en democracia lo de fusilar a la peña ya no se estilaba, y si seguia siendo ilegal y todos se presentaban en comisaria carnet en mano, no habia Estado que pudiese reaccionar legitimamente a ello, no habia manera de procesarlos a todos).

Daniel Prado dijo...

La democracia, por cierto no es el sometimiento a la Ley. Eso es un absurdo basico, hace poco todavía lo demostré en un debate semantico y en un articulo. Existe democracia sin ley, en base a acuerdos de asamblea en poblaciones relativamente grandes (ahora mismo hablaba del caso en ciertas comarcas grandes de africa con un sistema asambleario con moderadores que funciona de una forma totalmente democratica sin que haya un corpus legal permanente. Y con las mismas, creo que no hace falta mentar que en todos los imperios de la antiguedad, en la epoca medieval y durante el absolutismo o en todas las tiranias hay ley y sin embargo no hay democracia, para demostrar el otro extremo. En resumen.

La ley y su imperio no son condicion ni necesaria ni suficiente para que exista democracia.

Para que exista democracia, lo que tiene que haber es un proceso democratico en la toma de decisiones, esto es, un proceso de deliberacion aceptado y consentido por todos los participantes y voluntario a lo largo de su recorrido hasta llegar al acuerdo al que todos ellos, libremente, decidan vincularse.

Sin ese consentimiento explicito, sin ese proceso de deliberación en la toma de decisiones, podrás tener muchos tipos de gobierno (Republica, Despotismo Ilustrado, Tirania, Aristocracia, Oclocracia, Tirania de las Mayorias) pero desde luego, no Democracia.

El totalitarismo, por cierto, no tiene nada que ver con pasar por encima de la laey para hacer tu santa voluntad. Los estados modernos de hecho, y los derechos humanos y los derechos laborales vienen de acciones que pasaban por encima de la ley para hacer la santa voluntad de las minorias y de los oprimidos. Totalitarismo es cuando se impone la santa voluntad de un colectivo, mutable en el tiempo segun cambie la misma (la voluntad) impuesta sobre el resto y es una forma de autoritarismo, que es basicamente la imposicion de una voluntad como ley en todo momento (la de uno solo autocracia/tirania, la de unos pocos oligarquia, la de la turba enfurecida o las mayorias oclocracia etc...). No un proceso de ruptura concreto con un sistema legal concreto para crear una nueva legalidad, concreta.

Ana Peris de Elena dijo...

A esa cuestión ya he contestado en mi propio blog, Dani, tanto en el artículo en sí como en la respuesta a tu comentario. Me remito a lo allí dicho para no repetirme ;-)

Jose Olmos dijo...

Ana, cuando el grupo en cuestión es de cientos de miles de personas, la ley sola no lo soluciona:
Los encarcelas ¿Dónde, cómo, en qué condiciones?
Les embargas sus bienes ¿Qué haces con cientos de miles de desahuciados pidiendo limosna en las calles?
La solución es otra. El gobierno se ajusta a la ley, cierto, pero ¿soluciona el problema? Creo que no.
Y no es darles lo que quieran, es sentarse a negociar, porque no son terroristas. No lo son. En ningún caso. No se puede ni comparar remotamente. No. Nunca.
Por eso el camino es otro. Pienso yo.