miércoles, abril 29, 2009

Javier Ortiz

Hoy ha muerto Javier Ortiz.

Hoy soy un poco más huérfano.

Podría lamentarme de por qué tienen que irse los buenos cuando hay tanto mal bicho por ahí; podría cabrearme con él por abandonarnos tan pronto y tan de repente. Podría sufrir el vacío que siento ahora y que sé que nunca se va a llenar.

Pero sólo tengo derecho a dar gracias por el tiempo que tuve el honor de compartir con él, a quien jamás conocí en persona pero que sentía y siento como parte de mí.

Era algo casi inencontrable hoy día:
era un hombre honesto.

viernes, abril 10, 2009

La famosa crisis global

Bien. Como acabo de anunciar en un comentario, una vez cerrado el ciclo inicial de este blog me apetece seguir con otros temas que también me hacen comerme mucho el coco últimamente.

Hoy día parece que no se habla de otra cosa que de la famosa crisis mundial del capitalismo, que está teniendo efectos reales y directos sobre muchos de nosotros (entre los que me incluyo) y que también es una gran oportunidad para cambiar profundamente muchos de los cimientos que sostienen la sociedad tal como la entendemos en este momento.

Pues a mí me ha dado por leer y pensar mucho sobre este tema, del que se escriben auténticos ríos de tinta. Y la mayoría de lo que leo no me termina de convencer. Tengo la impresión de que prácticamente todos los que hablan sobre este tema lo hacen con anteojeras puestas, cada uno tiene sus parámetros ideológicos y sólo son capaces de ver lo que encaja en sus esquemas previamente construidos (me refiero tanto a los de unos bandos como los de otros). Pero yo soy de la opinión de que la situación actual se sale de todos los esquemas que hemos manejado hasta ahora. Y hace falta mucho valor para abrir los ojos y atreverse a imaginar algo muy distinto.

Sí que he llegado a leer ideas alternativas que me han impactado, como por ejemplo las que plantea la gente de Attac o la Red Renta Básica. Pero a menudo me resultan sus planteamientos muy técnicos y complejos de entender, sobre todo para la gente no entendida en economía.

Además, no conozco casi nadie que plantee abiertamente un punto que para mí es clave y que me intriga mucho desde que leí a John Kenneth Galbraith en su libro "La sociedad Opulenta": el problema del consumismo, es decir, que en vez de producir para satisfacer unas necesidades, tengamos que crear necesidades para poder producir.

En éstas, que el otro día leí este artículo:

Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entenderlo (Walden Bello)

Es la primera vez que leo a alguien atreverse a hablar con tanta claridad de la crisis, y de incluir en ello lo que llama "sobreproducción", de una forma sencilla y fácil de entender. Tal como lo explica, para mí queda claro que este punto es la raíz de la situación económica actual y la auténtica causa profunda de que esta crisis no se haya podido evitar y de que no le veamos salida.

El artículo me ha gustó tanto porque conecta con muchos de los pensamientos que llevo dando vueltas en mi coco desde hace tiempo, y que aquí veo plasmados de forma clara y con una estructura que me gusta. Por eso me apetece reescribirlo a mi manera. O sea, contar más o menos lo mismo, pero con mis palabras y añadiendo algún detalle importante.

En la parte que yo he añadido, soy consciente de que he incurrido en algunas simplificaciones muy agresivas. Pero creo de verdad que aunque suprimo algunos detalles importantes, no estoy traicionando el espíritu del fondo.

Aunque lo escribí todo seguido, he pensado que partirlo en varios trozos puede facilitar su lectura, ya que el formato blog que he elegido es más dado a artículos cortos que a grandes y profundos textos. Así que sé que este blog mío es bastante atípico, a ver qué os parece la forma de organizarlo. Recomiendo pinchar en un punto, leerlo y luego darle a volver atrás en el navegador para volver a este índice y acceder al siguiente.

1. Economía: algunas definiciones.
2. La historia de la crisis actual.
3. La reestructuración neoliberal.
4. La globalización.
5. La financierizacion.
6. De las punto com a la burbuja inmobiliaria.
7. ¿Y ahora qué?

P.D. mientras publicaba esto me he encontrado con un libro que explica de forma también muy contundente y sencillita la parte de la financierización de la economía y de las burbujas: "La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla".

¿Y ahora qué?

Pues ahora en realidad sigue todo igual. Los dirigentes eclesiásticos siguen confiando ciegamente en los Dogmas Capitalistas. La famosa "refundación" del capitalismo que proclaman algunos es poco más que la reimplantación de varios de los mecanismos de vigilancia que habían quitado cuando la época de Reagan, para vigilar a los especuladores y que no se desmadren tanto, y en recuperar cierto control estatal de las finanzas según la teoría de Keynes (uno de los padres fundadores de la Doctrina Capitalista, considerado hereje durante la época dorada de los Neolibs pero rehabilitado a raíz del pinchazo actual), con el fin de que las crisis sean un poco menos salvajes.

Pero por lo demás, los únicos planes son tapar los agujeros como sea, tirando de fondos públicos si es necesario (o sea, que la clase media ayude a los ricos, una vez más), y buscar desesperadamente una nueva burbuja.

La Ortodoxia no se plantea ni mencionar el concepto de la sobreproducción, ni se cuestiona si quiera mínimamente la validez de los tres grandes Dogmas del Beneficio y del Crecimiento del PIB. No veremos a nadie por la tele comentando esto. Hablan en cambio del "crecimiento sostenible", o cómo seguir aumentando la producción infinitamente con los recursos de un mundo finito. Lo cual es tan utópico y tan entelequia como la cuadratura del círculo o la máquina de movimiento perpetuo.

Tenemos tres opciones.

a) Encontrar una nueva burbuja y conseguir unos pocos años más de prosperidad hasta que explote y tengamos la siguiente crisis. Pero para entonces habrá menos ricos consumiendo, más pobres y menos fe en el Sistema, además del petróleo cada vez peor.

b) Aplicar la "doctrina del shock" que describe Naomi Klein. Aumentar la producción de desastres, catástrofes naturales, terrorismo y guerras. Con esto se consigue aumentar el PIB, como decía al principio, y al mismo tiempo controlar a la población con el miedo para que acepten todo tipo de medidas "liberalizadoras" (es decir, la aplicación aún más fanática de los Mandamientos) y reducir el número de "personas sobrantes" que no contribuyen al consumo. Incluso si, como denuncia Susan George en El informe Lugano, se consiguiera que murieran unos cuantos miles de millones de personas en pocos años, la población planetaria se reduciría lo suficiente para que hubiera recursos bastantes para eliminar la pobreza y tener a todos los habitantes de la Tierra que queden consumiendo voraz y desaforadamente como locos.

c) Cuestionar abierta y frontalmente los dogmas de la Iglesia pseudoliberal (porque en realidad de liberal tiene muy poco) y romper la rueda del consumismo, aceptando que las personas no tienen que adquirir más y más cosas para mantener a la industria, sino que es la industria la que tiene estar al servicio de las personas. Aplicar nuevas teorías económicas, menos fundamentalistas y que tengan más en cuenta al Ser Humano, su dignidad y su felicidad, y que incluyan el factor medio ambiente y recursos naturales en sus ecuaciones. Bueno, y que tengan menos ecuaciones y más corazón. Seguir al movimiento por el "Decrecimiento económico". Buscar nuevas formas de redistribuir la riqueza (Tasa Tobin, Renta Básica). Acabar con el poder de los dirigentes (Paraísos fiscales, Foro Social Mundial). Buscar otra manera de organizar el mundo (Antiglobalización). Permitir otras maneras de entender la vida distintas a la monetarista de la cultura occidental (culturas indígenas, redes de trueque y otras formas de actuar sin dinero, comercio justo).

Los dirigentes del planeta no van a cuestionar la Iglesia, son demasiado creyentes, y además les va bien tal como está la cosa, incluso les seguirá yendo bien si elegimos la opción a) o la b): ellos tienen sus cuentas de ahorro bien rellenas, y sus búnkers para protegerse de los desastres.

La opción c) sólo va a poder ser respaldada y ejecutada por las personas "corrientes".

Como yo, por ejemplo. Y como tú.

De las punto com a la burbuja inmobiliaria

La burbuja más famosa de los años 90 fue la de las empresas tecnológicas relacionadas con Internet (las famosas punto com), que tuvieron su momento de gloria en el que cualquier compañía nueva cotizaba en bolsa a cientos de veces más que su valor físico, entre la euforia de los inversores.

Claro que en el año 2001 se acabó la risa, pincharon casi todas las empresas que estaban infladas de aquella manera y provocaron una nueva crisis global. Para intentar salir de ella, en el 2003 Alan Greenspan, uno de los grandes Gurús de la Secta Neolib, arrasó los tipos de interés para obligar a todos los ricos a mover su dinero. ¿Y a dónde decidieron ir a especular los capitalistas? A la vivienda.

La economía salió disparada para arriba otra vez. Y los fieles tecnócratas, como el Gran Obispo Ben Bernanke, siguieron con su ceguera fundamentalista creyendo que aquello era debido a una economía sólida como una roca, y no a la especulación volátil.

Hasta que llegó el 2008.

El desarrollo y causas inmediatas del batacazo actual han sido explicados en muchos otros lugares, así que no lo repetiré aquí. Resumiendo, el caso es que billones de dólares invertidos en hipotecas basura (que confiaban en que el precio de las casas subiría indefinidamente) se han volatilizado de la noche a la mañana, era dinero que realmente no existía, era falso, pura fantasía. Y lo peor es que en realidad nadie sabe exactamente quién tenía esos dólares, porque, gracias a la desregulación y la falta absoluta de control, las deudas hipotecarias "subprime" se diluyeron, se dispersaron y mezclaron con otros tipos de deudas deliberadamente (todo el mundo quería deshacerse de ellas), en una red tan espesa y confusa que cuesta mucho seguir el hilo, y muchos en realidad no tienen muchas ganas de seguirlo, por temor a encontrarse con lo que haya al final. Además, por culpa de la globalización, nadie puede escapar, aún los países menos implicados en la burbuja están tan interconectados que el desastre se esparce de unos a otros como piezas de dominó.

La financierización

Al estancarse la Producción y bajar los Beneficios (si la gente no compra los precios bajan), los ricos se empezaron a poner nerviosos. ¿Cómo seguir aumentando el Beneficio si no hay gente que compre? Gran dilema.

La solución apareció en el sistema financiero. En la teoría clásica, la financiación (los créditos, los fondos de inversiones, la bolsa) sirve para poner en contacto a los capitalistas que tienen dinero con los empresarios que lo necesitan para usarlo para producir. Pero en la práctica, también sirve para especular: jugando con la oferta y la demanda, compro barato y vendo caro. Y he obtenido Beneficio, de forma mágica puesto que no se ha creado en realidad ningún bien útil. Sin embargo, el PIB aumenta, puesto que se están comprando y vendiendo cosas por dinero, aunque esas cosas sean fantasmas.

El caso es que los poderosos vieron ahí una forma de seguir aumentando Beneficios y Producción indefinidamente: ya no hace falta que nadie compre cosas. Nos ponemos a jugar con los numeritos y vamos aumentando las cantidades sin que estén apoyadas en nada físico; sólo hace falta que los inversores sigan confiando en el juego y sigan apostando.

Esta vez, el sistema funcionó tan bien que en las siguientes décadas hubo otro boom económico (los 80 y los 90), aunque ahora con menos impacto en la gente de "a pie", que veían que en medio de tanta prosperidad seguían teniendo empleos cada vez más precarios y el dinero más justito, puesto que la producción "real" seguía estancada.

Pero claro, este mecanismo también tiene un inconveniente grave. Al no estar apoyado en ningún valor real (sólo la agricultura, la industria, el comercio y los servicios crean valor nuevo), los beneficios especulativos son muy inestables. Ante cualquier pequeña desconfianza de los inversores, se volatilizan de golpe como una burbuja que explota. Con lo cual, la prosperidad de esta etapa era cíclica: estaba basada en subir artificialmente el precio de las mercancías y vender justo antes de que la realidad fuerce la "corrección" a la baja del precio hasta su valor real. Cuando se juntan varias correcciones gordas a la vez, aparecen las "crisis". Desde los años 80, el mundo ha ido saltando de burbuja a crisis, y luego a una nueva burbuja, cada vez más gordas.

La globalización

Lo siguiente que intentaron fue expandir el sistema económico a los países no capitalistas. Pero claro, no se trata de crear nuevos núcleos económicos en esos países, con sus ricos, su clase media y sus pobres, recordemos que está prohibido distribuir la riqueza de los que la tienen ahora a nuevos ricos.

Lo que hicieron fue, aprovechando las estructuras de poder heredadas del Colonialismo y usando mecanismos como la Deuda Externa (o directamente, infiltrando agentes de la CIA y provocando golpes de estado para colocar gobernantes sumisos), controlar las economías de esos paises y aprovecharse de la mano de obra barata. Ya que no podemos aumentar el Beneficio subiendo los precios, hagámoslo reduciendo los costes. El resultado es el mismo. De paso también ganaban algo de mercado, creando un poco de clase media (cuidando de que no sea demasiada) y consiguiendo espacios para invertir en infraestructuras (carreteras, grandes obras, lujosos palacios para los jefes "tribales", etc.), con lo cual se vuelve a aumentar la Producción.

¿Por qué no funcionó tampoco este sistema?

La mano de obra barata, junto con la constante mejora en tecnología, siguió aumentando la capacidad productiva de forma bestial. Y recordemos que todo lo que se produce se tiene que vender. Pero cada vez tenemos menos gente con capacidad adquisitiva, y por más que se lava el cerebro de la gente con la tele y se potencian las modas, la obsolescencia programada y demás mecanismos para obligar a consumir desquiciadamente, al personal le cuesta cada vez más comprar y comprar.

Pero la Iglesia sigue sin reconocer este hecho públicamente. Y excomulga (es decir, expulsa de los Medios de Comunicación, que están todos controlados) a cualquiera que simplemente insinúe cualquier mínima idea relacionada.

La reestructuración neoliberal

Entonces llegó la era de Thatcher y Reagan, que se caracterizó por el triunfo de la secta Neoliberal dentro de la Iglesia Capitalista, y, en consecuencia, por un aumento desbocado del fanatismo en la aplicación de los Mandamientos neoliberales: 1) eliminar toda restricción y control de los movimientos del capital; 2) redistribuir los ingresos de los pobres y clase media hacia los ricos. Como Robin Hood pero al revés: a los que tienen poco se le quita incluso ese poco para dárselo a los que tienen mucho, que son cada vez menos pero tienen cada vez más dinero.

El objetivo teórico es que así se incentiva a los que tienen el capital a que lo inviertan y generen más Producción, en su búsqueda de mayor Beneficio, y como la Producción es mágica y cuando aumenta resuelve todos los problemas humanos, pues ello debe ser bueno y suficiente. Pero, como decía antes, la teoría económica clásica ignora el concepto de sobreproducción, de que la gente tenga "suficiente" consumo y no quiera más. Además, al reducir la clase media, cada vez hay menos gente que pueda comprar. Pero los talibanes neoliberales no son capaces de reconocer esto, pues es herético, así que siguen insistiendo incluso hoy día en que hay que seguir apretando más y más (ver por ejemplo las declaraciones de la CEOE que siguen pidiendo abaratar el despido).

El resultado es que esta política no arregló la estanflación, que siguió prácticamente igual (aunque sí hizo que los pobres sean más pobres y los ricos más ricos, y los ricos y clase media más obligados a consumir cada vez más compulsivamente).

Había que intentar otra cosa.

La historia de la crisis actual

Aunque el Capitalismo en sí se inventó en el siglo XIX, la situación actual proviene directamente de mediados del siglo XX. En esta época hubo efectivamente una buena catástrofe: la II Guerra Mundial. Cuando terminó, la reconstrucción de los países que habían quedado arrasados generó mucha Producción y la Economía creció rápidamente, sobre todo la de Estados Unidos (la de la U.R.S.S. también, pero ésa usaba otro sistema y es otra historia). Una vez reconstruidos, el dinero ganado se invirtió en tecnología, que permitió aumentar exponencialmente la producción de bienes, que seguían dando cada vez más dinero al venderlos. Con lo cual, los años 50, 60 y principio de los 70 fueron la época dorada del Capitalismo: se cumplían los Mandamientos, se respetaban los Dogmas con fidelidad e iba todo muy bien.

Pero llegó un momento en que apareció un problema: para ganar dinero con un producto hay que venderlo. Y ocurre que si las personas ya tienen sus necesidades cubiertas, resulta que tienen pocas ganas de seguir comprando cosas. Así que ocurre el llamado "descenso de la demanda". Y si la demanda baja, la Producción también baja.

Además se pudo ver el efecto que tiene la división en tres clases que comentaba al principio de la serie. Los ricos invierten su dinero y son cada vez más ricos. La clase media se mantiene mientras siga trabajando y los pobres no tienen más remedio que morirse. Si la Producción baja, los ricos siguen teniendo su dinero y sus bienes, pero algunos obreros ven que al no haber trabajo para ellos, acaban teniendo que pasar al bando de los excluidos. Aparece el paro.

El por qué ocurre así daría para otro artículo. El caso es que tenemos a una parte de la población saturada de bienes materiales y con pocas ganas de comprar más, y al resto (cada vez más) excluído del ciclo de produccion y consumo, sin posibilidad de comprar nada (ni tampoco de sobrevivir dignamente, pero eso no le importa al Sistema). Con lo cual, la Producción se estancó. Es decir, la clase media seguía comprando, pero ya siempre igual, sin comprar cada mes más que el anterior. Esto se conoce como estanflación. Y por tanto, el Beneficio de los capitalistas dejó también de aumentar. En los 70 ocurrió también la primera crisis del petróleo, que no hizo sino empeorar el problema.

Según la doctrina ortodoxa, esto es no sólo imposible, sino horrendo y herético, puesto que en dicha teoría no existe el concepto de que la gente tenga "suficientes" bienes, todo el mundo debe necesitar siempre más de lo que tiene. Con lo cual no se puede ni imaginar permitirlo. Había que hacer algo.

Para evitarlo se inventó el Consumismo. Es decir: en vez de producir para satisfacer nuestras necesidades, hay que tener necesidades para poder producir. Los políticos y multimillonarios americanos y europeos contrataron a algunos de los psicólogos e investigadores que surgieron a partir de Freud (que tenían ideas que también fueron usadas en la Alemania Nazi por Goebbels y sus equipos de propaganda), para que inventaran el marketing moderno, y se dedicaran a convencer a la gente de clase media y alta de que consumir es su deber sagrado (para más información, ver este otro artículo también fascinante: El siglo del Yo).

Podrían haber planteado extender la economía a más personas, es decir, reducir la pobreza y meter a más gente en el ciclo de producción y consumo. Pero se dieron cuenta de que, vaya, hemos llenado el planeta. Si todas las personas que existen se pusieran a consumir de la manera voraz que los habitantes del Primer Mundo tenemos, no habría recursos suficientes en la Tierra para todos. Y la exploración espacial está tardando mucho en conseguirnos otros mundos que explotar. Así que, a pesar de las campañas de la ONU para acabar con la pobreza y demás, las Altas Jerarquías Eclesiásticas decidieron que se debe impedir todo movimiento para distribuir la riqueza.

Más bien todo lo contrario.

Economía: algunas definiciones

Comienza el siguiente ciclo de este blog: la economía y la crisis mundial.

Antes de empezar, me gustaría dar definiciones de algunos conceptos básicos, de una forma extremadamente simplificada y un tanto cachonda pero creo que auténtica. Vosotros diréis.

La economía moderna está basada en el concepto de Producción. Es decir, alguien necesita algo; otro realiza un esfuerzo y consigue crear ese algo; el segundo se lo ofrece al primero a cambio de dinero. Este dinero es una representación simbólica del valor de lo creado, y le sirve al segundo para obtener a su vez otros bienes para satisfacer sus propias necesidades. Esto tan sencillo es el Concepto Central de la Economía.

La producción se suele medir con lo que se llama Producto Interior Bruto, o sea PIB, que (resumiendo de forma muy gruesa) es la suma del valor de todo lo que se ha producido en un país durante un año, es decir, del dinero que se ha pagado por ello.

Luego hay otro concepto muy importante, que es el de la Inversión. Es decir, pongamos que alguien tiene mucho dinero, tanto que puede satisfacer todas sus necesidades y caprichos y aún le sobra. ¿Qué hacer con el sobrante? ¿Cómo evitar que ese dinero se quede guardado en un cajón? Pues se lo da a alguien para ayudarle a producir cosas. Luego ese alguien las vende, y consigue dinero, del cual se queda una parte, y el resto va para el inversor inicial, que ve como el dinero que tenía y prestó, le vuelve aumentado. A este incremento se le llama Plusvalía (como decía Marx) o Beneficio, y es a su vez el Concepto Central de la economía Capitalista.

Así, se crean tres tipos de personas. 1) Los "ricos" o "burgueses", que tienen dinero, lo invierten en medios de producción y cada vez tienen más. 2) La "clase media" u "obreros", que no tienen dinero ni medios de producción pero pueden trabajar para comprar los bienes que satisfacen sus necesidades (y así generar la Producción y el Beneficio). 3) Los "pobres" o "excluidos", que no tienen dinero ni pueden trabajar, con lo cual su destino es malvivir o morirse de hambre.

Para la religión del Capitalismo, que es la que domina el mundo hoy día, la Economía es el Concepto Central de la vida social y política de las personas. Y como la Producción es el Concepto Central de la Economía, entonces la Producción (y por tanto el PIB) es el Valor Supremo que dirige todo lo humano y lo divino. Esta religión tiene tres dogmas fundamentales:

1º La Producción (y por tanto el PIB) es lo único que importa. Si la Producción es alta y sana, todo lo demás se resuelve mágicamente y los seres humanos son prósperos y felices.

2º La forma correcta de obtener la Producción es mediante la inversión Capitalista, y la división subsiguiente en tres clases de personas forma parte del Orden Natural de las Cosas.

3º La Producción (y por tanto el PIB) debe crecer siempre. Es decir, no sólo hay que seguir produciendo (y vendiendo) bienes cada año y cada mes, sino que la Producción de cada mes debe ser mayor que la del mes anterior. Si alguna vez es igual o menor, durante varios meses seguidos, vienen unos monstruos espantosos y terribles que se llaman "Recesión" y otro más gordo aún "Depresión", que son mu malos mu malos.

Dados estos dos dogmas, y el fervor fanático (digno de auténticos Talibanes) con que éstos son seguidos por los partidarios de la Iglesia del Capitalismo, que son prácticamente todos los poderosos de hoy día, no es de extrañar que nuestros gobernantes se dediquen en cuerpo y alma a conseguir por todos los medios mantener el Sagrado Crecimiento del PIB, siempre a las fieles órdenes de sus jefes: los grandes banqueros y los presidentes de las grandes empresas multinacionales. Los cuales se reúnen en cónclaves (el G8, el Club Bilderberg, ect.) para definir los Mandamientos (mantener la inflación baja, liberalizar el comercio, bajar los impuestos, etc.) y vigilan su cumplimiento mediante la Santa Inquisición, o sea, el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial del Comercio.

Esta Iglesia se encuentra dividida en varias Sectas, como por ejemplo los Neoliberales o los Keynesianos, pero se distinguen sólo en detalles más técnicos, estando de acuerdo en los dogmas fundamentales que decía arriba.

Aqui cabe indicar tres detalles muy importantes. El primero es que, como dije antes, sólo es Producción aquello que se vende por dinero. Si, por ejemplo, un ama de casa se rompe los cuernos para tener su casa limpia; si yo llevo a mis hijos al colegio en mi coche; si cientos de entusiastas se reúnen durante cuatro días para intercambiar belleza por "amor al arte" en su sentido más literal; si hacen una película entera sin que nadie cobre nada y la distribuyen totalmente gratis; todas estas cosas, simplemente, NO EXISTEN.

El segundo es que a la Producción no le importa qué bienes son o cómo se producen. Desde el punto de vista del crecimiento del PIB (o sea, el único punto de vista que importa), es tan buena, por ejemplo, una revolución industrial que permita producir muchos bienes bonitos y útiles para que la gente los tenga y sea feliz, como una buena catástrofe que produzca millones de muertos y de edificios destruidos, que habrá que reconstruir, pagando por supuesto.

Y el tercero es que sólo se considera coste lo que alguien paga. Si, por ejemplo, alguien va a un bosque y corta todos los árboles para venderlos como madera, la Iglesia sólo ve ahí que alguien ha trabajado y ha Producido algo. El hecho de que antes había un bosque y ahora sólo un erial, no queda registrado en ningún sitio.

Con estos conceptos, se puede entender mejor lo que viene a continuación.