miércoles, abril 19, 2006

Comecocos 1/3: la razón, potencia y límites

Aquí está por fin mi tesis / elucubración / comida de coco / paja mental. Hacía tiempo que me pesaba en la cabeza (y ya veréis hasta qué punto), y tenía ganas de soltarla. La partiré en tres trozos; el primero hablará de cosas más o menos sabidas. En el segundo contaré algunas cosas que se han ido descubriendo recientemente, según he leído. Y en el tercero ya me lanzaré a la piscina y a hacer conclusiones alegremente, a ver qué pasa. Vamos allá.

En el enfrentamiento clásico entre creyentes y racionalistas, se habla a menudo de la "razón" como un bloque. Pero yo entiendo que normalmente, al hacerlo se están refiriendo a un conjunto de tres cosas: el razonamiento lógico, la observación empírica y el método científico. También se meten a veces en el saco otras cosas, como la tradición y los grupos de autoridad, que se dan en la comunidad científica igual que en cualquier otra comunidad, pero en este momento me interesan menos. Me gustaría hacer un repaso a esos tres puntos que he dicho. Lo que voy a contar supongo que será ya sabido por los que me leéis, pero no viene mal echar una mirada crítica de vez en cuando sobre lo que uno ya conoce, para aclarar conceptos y quizá descubrir algún matiz nuevo.

El razonamiento lógico es una técnica que permite extraer conocimiento válido a partir de otro conocimiento anterior (lo que se denomina deducción). Hay unos procedimientos, y unas reglas que permiten distinguir una deducción correcta de una falacia.

La observación empírica es en cierto modo lo opuesto a lo anterior. Mientras que el razonamiento opera exclusivamente en la mente, la observación pretende conectar directamente con la realidad, utilizando las herramientas de que disponemos para ello: los sentidos. Así, el conocimiento lo obtenemos mirando, tocando, midiendo, y usando medios que amplifiquen nuestra percepción como lentes, sensores, aparatos de medida, etc.

Y el método científico es en cierto modo la unión de ambas cosas. Esquematizando al máximo, el método consiste en a) registrar observaciones; b) elaborar hipótesis a partir de las observaciones y desarrollarlas razonadamente; c) comprobar las predicciones de las hipótesis, viendo si coinciden con las observaciones. Y si es posible, repetir la comprobación cuanto más personas distintas mejor.

El conjunto forma una herramienta de formidable potencia, responsable entre otras cosas del crecimiento científico-técnico occidental. ¿En qué reside su potencia? En mi opinión, son tres los pilares:

- La observación empírica tiene un alto grado de consistencia, tanto interna (una persona, normalmente, verá lo mismo si mira al mismo sitio) como compartida (varias personas suelen ver lo mismo si miran al mismo sitio).

- El razonamiento lógico es perfecto en su terreno: suponiendo que las premisas sean correctas, si una deducción está bien hecha es difícilmente rechazable.

- El método lo que hace es "ponerle pies" al razonamiento, buscarle esas premisas "verdaderas" que necesita para producir otras verdades.

¿Hasta dónde puede llegar este equipo, entonces? Muy lejos, aunque no hasta el infinito. No todas las preguntas tienen respuesta por aquí. ¿Cuáles son sus límites?

La lógica, como ya he dicho, necesita de axiomas verdaderos; si no los tiene, es capaz de crear hermosos castillos en el aire, con gran coherencia interna pero ubicados en el mundo de la fantasía (como ocurre con la obra de Tolkien :). Además, incluso teniéndolos, desde que se formuló el Teorema de Gödel, se sabe que no todas las verdades pueden ser demostradas matemáticamente.

Y en cuanto a la percepción como forma de conectar con la realidad, cuanto más cosas se descubren menos claro parece que nuestros propios ojos no nos estén engañando. Por un lado, nuestros sentidos sólo captan una parte de la realidad, y además la percepción es siempre interpretada: los estímulos se combinan con los esquemas que tenemos aprendidos, modificando el resultado. Nuestra memoria tampoco es de fiar, es relativamente fácil producir recuerdos falsos o alterados en una persona. El libro de Carl Sagan "El mundo y sus demonios" muestra casos de abducciones extraterrestres y otros similares, que no fueron alucinaciones ni fraudes, sino que las personas recordaban perfectamente algo que no había sucedido. Y por otro lado, nuestros sentidos no se limitan a los cinco clásicos, hay bastantes más ya estudiados, y puede que haya otros aún por descubrir.

El método científico procura afrontar estos problemas buscando experiencias compartidas. La clave es que si algo es percibido igual por muchas personas, es más probable que sea verdadero y no una distorsión o error. Pero esto tampoco es un argumento absoluto. En otras palabras, el método no descubre verdades objetivas, sino, como dice Marina, "intersubjetivas". Y se supone también que el avance de los medios de observación y del total de lo conocido, van mejorando la calidad de lo conocido en cuanto a más absoluto.

Y aún así, sigue habiendo un problema importante. La razón, tal como está aquí descrita, necesita dos ingredientes fundamentales: datos y tiempo para procesarlos. Cosas de las que no siempre se dispone. El resultado de todo esto es que hay veces en que la razón no puede responder. Se limita a decir "no sé, me faltan cosas". Pero en ocasiones es necesario tener una respuesta.

Hasta aquí por ahora, en el próximo hablaré de qué hace un ser humano para afrontar esta situación. Un saludo a todo aquel capaz de haber seguido leyendo hasta este punto, si es que hay alguien ;)