martes, febrero 21, 2006

Existencia

Volviendo a la línea argumental principal de este blog, voy a seguir hablando de una de las cuestiones que más neuronas me han hecho ir fundiendo desde hace una buena temporada: la fe, la razón, las formas que tenemos los seres humanos de acceder a la realidad.

Es un buen momento ahora para preguntarse algo fundamental: ¿qué se entiende por realidad? Lo que existe de verdad. Pero entonces, ¿qué es existir? Creo muy pertinente al respecto un texto que escribí hace poco en otro sitio, y voy a copiar aquí tal cual, puesto que creo que encaja muy bien en la argumentación que estoy desarrollando. Surge a raíz de un debate en el que participé, donde se hablaba de varias cuestiones de lo más interesante (y de paso añado un enlace más a la derecha, que el texto me lo ha recordado). Aquí está:

Hay uno de los asuntos tratados que me ha dado que pensar: el materialismo. Eleder y Pablo Ginés lo definen (si lo he entendido bien) como una doctrina que, más o menos, viene a decir que lo único que existe en verdad es aquello que tiene realidad física; todo aquello que puede ser observado y medido. Lo demás no tiene existencia real. El amor no es más que reacciones químicas; Dios es simplemente una invención humana; el alma no existe; una idea no tiene existencia más allá de los impulsos eléctricos que recorren el cerebro o la vibración del aire que transporta las palabras que la expresan.

A mí esta postura me resulta, en principio, un tanto limitada o limitante, y me parece que el materialismo no es eso en realidad, pero mi nivel de erudición no llega muy lejos en cuanto a teorías y escuelas. Así que no hablaré de nombres ni doctrinas. Quisiera centrarme en un tema concreto: creo que existe algo más que la pura realidad material.

Pero esto es algo que hay que matizar mil y una veces. Si uno decide aventurarse fuera del territorio sólido, debe ir no ya con pies de plomo, sino de platino reforzado, ya que más allá de la frontera de lo material, el terreno es tan resbaladizo que lo más fácil es dar un buen patinazo. Creo que lo más inteligente es empezar a preguntarse cosas sin dar nada por asumido, como un niño ingenuo que pregunta por qué, y ver a dónde nos lleva el hilo. Si patino, espero que alguno de los que me leéis me ayude a levantarme y seguir tirando. Vamos allá...

Los humanos manejamos muchos conceptos inmateriales, pero ¿existen más allá de los componentes físicos que los soportan? ¿Cómo podrían hacerlo?

A mí a veces me resulta útil acudir a la informática para resolver cuestiones filosóficas. Y no estoy siendo frívolo, lo digo muy en serio... Por ejemplo, el concepto de "software" nos puede dar pistas para acercarnos a este misterio. ¿Qué es un "programa de ordenador"? En principio es una serie de instrucciones que le explican al ordenador cómo realizar un trabajo. Pero esas instrucciones están codificadas en números binarios y guardadas en algún tipo de soporte físico: pueden ser particulas metálicas magnetizadas en un sentido u otro, sobre la superficie de un disco. O, dentro de un chip de memoria, transistores saturados o no saturados. O bien agujeros en la superficie reflectante de un CD. Realmente son entidades físicas muy dispares, y sin embargo, en todos los casos hablamos de un mismo programa. El usuario maneja un archivo, una lista de palabras y símbolos, que no cambia de un soporte a otro, y habitualmente lo maneja como tal sin preocuparse de su forma de almacenamiento. Lo mismo puede decirse de una foto, un fichero de sonido o de datos, y creo que no es difícil extraer de aquí una metáfora aplicable al asunto que me traigo entre manos.

Pero ¿qué nos puede decir esa metáfora?

Dándole unas cuantas vueltas en la batidora que llevo sobre los hombros, se me ocurren un par de afirmaciones importantes:

1) El tipo de conceptos de los que hablo NO tienen una existencia del mismo rango que los elementos materiales, puesto que los primeros sólo existen en la mente de un ser humano, mientras que de estos últimos se puede decir que tienen existencia objetiva, es decir, independiente de cualquier observador. Aunque, de forma muy sorprendente, hago notar que para hacer esta afirmación es necesario un cierto acto de fe, puesto que no es una proposición demostrable. No hay forma (conocida) de falsarla ni de deducirla o demostrarla. De hecho, hay gente que la niega, los hindúes por ejemplo, con su "Maya" (tan bien simbolizado en la película "Matrix"), o el solipsismo de diferentes tipos, individual o colectivo. Pero incluso suponiendo que todo fuera irreal, creo que seguiría siendo útil diferenciar el nivel de "irrealidad" de la materia y las ideas.

Esto me parece digno de ser recalcado: ¡podemos trabajar con este enfoque sin necesidad de responder a la cuestión de si lo percibido tiene existencia objetiva o no! Porque la respuesta sería irrelevante: ambas posibilidades nos llevan al mismo punto. No hay ninguna diferencia efectiva para nosotros, ya que de cualquier modo no podríamos acceder a esa realidad objetiva, por la limitación de nuestros sentidos y nuestra razón. Curioso, muy curioso...

2) Los conceptos, sin embargo, SÍ existen, de su particular modo. La mente humana puede manejar entidades abstractas por sí mismas, trabajarlas, moverlas, transformarlas como si fueran entes físicos, incluso comunicarlas de una mente a otra, y éstas pueden hasta sobrevivir a la muerte de la persona que las introdujo. Pero esa existencia está confinada a la esfera humana, dejan automáticamente de tener sentido en ausencia de un observador. Una cucaracha andando sobre un disco duro jamás percibirá otra cosa que plástico y partículas metálicas.

Lo cual me lleva a una conclusión fascinante: ¡el ser humano está dotado de capacidad creadora! ¡Somos capaces de otorgar existencia a algo que no tendría sentido sin nosotros! Es lo que Tolkien llamaba la "subcreación": nosotros surgimos de una realidad externa, y otra realidad secundaria surge de nosotros. O, como dice Marina, el Hombre es un ser creador de significados, creador de proyectos. Yo alucino, chicos; no olvidemos que ahora soy un niño pequeñito que pregunta, y ya sabemos cómo se quedan fascinados los niños cuando descubren algo nuevo y maravilloso. ¡Mola, jeje!

El entusiasmo me lleva a buscar unos cuantos corolarios, a cual más sugerente:

Cuando las gentes han imaginado a Dios, quizá en realidad lo que han hecho es observarse a sí mismos, y extrapolar hacia atrás, pensar en un ser que nos da existencia del mismo modo que nosotros la damos a nuestros sueños. ¿Alguien ha oído esa frase que dice "el Hombre creó a Dios a su imagen y semejanza"?

La subcreación también tiene niveles. No todo lo que emana de nosotros tiene el mismo rango de existencia. Algunas creaciones son muy fuertes: por ejemplo, el conjunto de conocimientos y leyes físicas, las descripciones del mundo dadas por la Ciencia, aquello que esta gente tan interesante llama el "Árbol de la Realidad". Cualquier verdadero científico sabe que esto no es LA realidad, sino, ni más ni menos, lo más cerca de la misma que somos capaces de alcanzar en un momento histórico dado.

Casi al mismo rango se sitúa otra impresionante creación del ser humano: la Religión. El Mito asumido como Verdad. Bueno, de hecho los creyentes la sitúan en un rango por encima de la que he dicho arriba. Los ateos, en cambio, la colocan por debajo. ¿Quién tendrá razón? El mejor enfrentamiento con esta pregunta que he leído, está en este libro. También hay unas cuantas claves fundamentales en este otro libro, que todo ser humano debería leer.

Claramente situado en otro nivel se sitúan las creaciones prácticas, aquellas que, aún siendo conscientes de que son invención nuestra, nos resultan útiles para desarrollar nuestra vida: la cultura, las convenciones sociales, las instituciones, los sistemas éticos, las organizaciones, y también los lenguajes, sistemas de comunicación, estructuras de todo tipo, los proyectos que constituyen nuestra libertad o autonomía como seres humanos, y los programas de ordenador que mencionaba antes. Sabemos que no son entidades reales, pero las manejamos tranquilamente como si lo fueran, algunos incluso se confunden a veces, de forma provocada en el caso de las mentiras deliberadas.

Más ejemplos: el ser humano es el único animal que, sobre una estructura biológica tan concreta como es el sexo, ha creado esa increíble red de significados, afectos y mogollones varios que es la sexualidad (por cierto, ¿se nota que soy fan de Marina?).

Y en el nivel inferior se halla lo que la gente habitualmente se refiere cuando habla de creación humana: por decirlo brevemente, el Arte. O la fantasía, los sueños, todo aquello sin ninguna pretensión de realidad, creado por el propio placer de crear, o para satisfacer el ansia de exploración de los seres humanos, o para crear hipótesis e intentar verificarlas luego, o como ilustración para contar algo sobre la realidad, creando historias con aplicabilidad, o por tantos otros motivos.

Pero incluso a este nivel, hay a veces invenciones que parece que intentan salirse de su plano e invadir la realidad. Como ejemplos muy cercanos, observemos la cantidad de gente que se mueve por el mundillo de Star Wars, que conocen y cuentan historias de esa galaxia imaginaria, que se visten y hablan como sus personajes, que dicen profesar la religión de la Fuerza. O, ¡por supuesto!, la Tierra Media, en la que algunos habitamos desde hace tiempo con casi tanta intensidad como en el "mundo primario" (y alguna vez parece que uno ama incluso más aquellas lejanas tierras que éstas de por aquí).

Y es que la invención humana es muy poderosa, cuando se da con pasión. ¿De verdad, de verdad de la buena, se puede decir que la Universidad Autónoma de Númenor no existe?

7 comentarios:

Eleder dijo...

Un Catedrático de por aquí acaba de dar un respingo, y luego ha dicho "Así que mi sueldo no está en el mismo plano de existencia de... ahora empiezo a entender cosas" :D

Mmm. Muchas cosas, y hoy estoy demasiado roto para profundizar mucho. Pero algunas preguntas:

Bien con lo de el hombre como "creador de significados". Pero ¿es sólo eso? La religión, como bien dices, eleva el mito a la categoría de Verdad... o mejor dicho: opina que el Mito no es más que una forma con la que los seres humanos han expresado una Verdad. Pero la Verdad era preexistente al mito, e incluso a los seres humanos.

Y ésta es una de las cosas que no veo muy clara: ¿tú opinas que alguno de esos "conceptos" externos a lo material son "anteriores" (o sea, "trascendentes")? Me ha parecido entender que no, en tu afirmación de que no son "objetivos", no son independientes del ser humano que los piensa. Pero si existe un Creador, es obvio que tiene que ser un concepto objetivo (aunque no sea aprehensible, que es otra cuestión... la "inefabilidad" que tanto gustaba a Pratchett y Gaiman ;) )

Porque ese "observarse a sí mismos y extrapolar" puede ser una especie de inducción, que es un camino de ciencia, ¿no? ;)

Bueno, aclárame esto antes, ¿vale? :D Y luego seguimos (dentro de dos o tres cafés, sigh)

Gil-Galen dijo...

Como catedrática de la Universidad Autónoma de Númenor, doy fe de que existe.... vaya si existe :-))
Saga Realidad es una invención interesante de Vinyatech... todo pasa por el tamiz de lo que realmente creemos... si me entienden ustedes...

Andrés 2.0 dijo...

Buena observación. El mito de la religión es una creación que los creyentes interpretan como que refleja una Verdad, no es una mera invención.

En cuanto a la Verdad en sí, se corresponde a lo que llamo "elementos materiales con existencia objetiva". Lo que pasa es que quizá usar la palabra "materiales" no es del todo adecuado, pues puede englobar cosas como un Creador.

En cualquier caso, si te fijas, a la cuestión de si realmente existe tal cosa no le doy ninguna respuesta. Más bien intento adoptar el "punto de vista neutro", al estilo Wikipedia. Yo no sé si existe o no. Así que me limito a decir que hay gente que opina que sí y gente que no.

Respecto a tu penúltimo párrafo, no estoy muy de acuerdo, creo que inducción y extrapolación son bastante diferentes. Y la ciencia es algo más que eso.

Qué curioso. Acabo de meter en el mismo saco la realidad material objetiva a la que supuestamente tiende la ciencia, y la verdad trascendente buscada por la religión, afirmando que son la misma cosa. Esto merece unas cuantas vueltas de batidora y un análisis posterior.

Andrés 2.0 dijo...

¡Gil Galen! Me alegro de verte por aquí. Como ya te dije la otra vez, por supuesto que existe.

Al final todo está en la mente... ¿Somos un sueño soñado por Dios? ¿Somos personas que sueñan con ser mariposas por la noche, o mariposas que sueñan con ser personas durante el día?

Declan Huerta Murphy pbo dijo...

Yo quisiera puntualizar un aspecto dentro de este interesantísimo y denso desarrollo (nos va a dar para rato, y me estás obligando amablemente a profundizar :D). "Dios es imagen y semejanza del hombre". Estoy de acuerdo en cuanto que los mitos y las religiones en general son esfuerzos del hombre por aproximarse a esa realidad intuida pero en gran parte desconocida que es lo divino, que nace de su sentido creatural y de su experiencia de una ley interna y universal a todo hombre que rige su comportamiento. Por el método de la analogía, se dice de lo divino lo que se conoce del hombre. No hay más que coger la mitología griega o la cosmovisión hindú, y veremos toda una serie de atributos de lo divino que no son más que un reflejo de lo que es el hombre, tanto sus virtudes como sus pasiones. Las estructuras religiosas, las explicaciones de lo divino, que a su vez son una explicación del mundo y del hombre, son en virtud de la analogía imagen y semejanza de todo lo que el hombre es. Esa es en el fondo la fuerza de la mitología que aún hoy sigue embelesando al hombre, no ya como una explicacioón de lo divino, sino como una explicación de lo que el hombre percibe de sí mismo. Sin embargo, la tradición judeo-cristiana implica un salto cualitativo. El judaísmo fue desde sus inicios una religión extraña: monoteismo, renuncia a la representación de Dios, un Dios que se sirve de la naturaleza para revelarse, pero que es distinto de la naturaleza, un Dios que muestra su favoritismo en la corrección y educación de su pueblo, y no en la gloria de sus ejercitos y sus conquistas...Se trata en definitiva de un Dios que se muestra, pero que esta velado, que insiste a su pueblo que se libere de los equivocos peligrosos que llevan a la idolatría y no a Él que es el Dios vivo. Si te fijas, ese es el único proyecto que aún hoy por hoy puede dar credibilidad a la religión. No puede ser una imagen de lo que el hombre es, porque entonces, a pesar de posibles destellos morales o cosmogónicos, sin embargo no puede ser verdadera. Jesucristo, como el que lleva a su plenitud esa revelación del judaísmo se presenta como el único revelador de la naturaleza divina. Él mismo se presenta como camino, como imagen para el hombre de que es imagen y semejanza de Dios. No solo es revelador de la naturaleza divina, sino que revela al hombre la condición de su propia naturaleza.
No quiero extenderme más. Solo intentar arrojar un poco de luz sobre este punto en concreto.
Gracias. Me gusta pensar con vosotros.

Gil-Galen dijo...

Como decía Calderón:

¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Creo que lo leí por primera vez cuando tenía 13 años... y que en el s. XVII hubiera escritores que trataran esta temática es bastante sintomático de que no hemos cambiado demasiado desde entonces.

Andres, ¿es posible que sea Dios el que está siendo soñado por nosotros y por ello mismo nosotros creemos que existimos al igual que El existe y de esa manera la Vida tal como la conocemos únicamente es lo que soñamos que creemos?
No se, creo que la fiebre me hace escribir cosas raras...
Aún así, sabes que siempre me encanta leerte :-))

Andrés 2.0 dijo...

Pues sí, Gil-Galen, puede ser. Esa también es otra de las visiones que manejan algunas personas, sobre todo en los países orientales: la de que, fuera de nuestra ensoñación o imaginación, nada existe en realidad. Todo el universo es creación de la mente, y no hay otro dios que nosotros mismos, o mejor dicho, una parte elevada de nosotros, muy distinta de la pequeña mente consciente con la que conectamos.

Tampoco existe manera de verificar si es cierto esto o no, para elegir cuál es la teoría que nos parece correcta habrá que recurrir una vez más a la fe. O también, como diría un agnóstico, no elegir ninguna y quedarnos con la duda, si somos capaces...