sábado, febrero 11, 2006

Chesterton "la caga" en el momento culminante

Lo siento, amigos, pero no me convenció...

El capítulo en cuestión tenía la siguiente estructura (lo digo de memoria, así que probablemente mezcle cosas de otros capítulos o cambie el orden, pero da igual): en primer lugar, hacía un repaso de sus propias ideas, la concepción del mundo que había ido desarrollando durante su evolución mental, y se daba cuenta de que, sin haber partido previamente de ellas, las enseñanzas del cristianismo en su versión más ortodoxa coincidían casi a la perfección con su propias conclusiones.

Luego pasaba a refutar algunos de los ataques que se hacen contra el cristianismo, diferenciando los errores cometidos por las personas de la auténtica esencia de la doctrina. Sus argumentos eran más o menos debatibles, pero en conjunto interesantes. Y finalmente llegaba a la cuestión clave: tenemos un conjunto de conceptos que me convencen, porque he llegado a ese convencimiento racionalmente. ¿Cómo se pasa de ahí a considerar que la fuente de esos conceptos es una fuente de verdad por sí misma? O sea, no decir "esto que dice el cristianismo, me convence; esto otro, también; etc." sino "el cristianismo me convence; el cristianismo dice la Verdad".

Pues en el caso de Chesterton, la argumentación era algo así como una demostración por inducción: si todas las observaciones coinciden con la teoría, podemos concluir que la teoría es buena. Pero la inducción es un método deductivo débil. Nunca es definitivo, y además basta con un único contraejemplo para desbaratar la deducción. Y el propio Chesterton admite que no todo lo que dice la doctrina le convence, de vez en cuando encuentra un desacuerdo. Y entonces, justo, es cuando da el paso fundamental. En algún momento llega a decir "cuando encuentro algún punto en el que el cristianismo afirma algo contrario a mis creencias, tiendo a pensar que es muy probable que sea yo el equivocado, y que en el futuro acabe dándome cuenta de mi error".

Justo ahí ha dado el salto de la razón a la fe. De pronto, coloca algo (el mensaje revelado) por encima de sus propias conclusiones razonadas. ¿Y cómo justifica tal salto?

Él intenta explicarlo razonadamente también. Esta vez apela, sin embargo, a otos recursos, más bien emocionales. Y no es capaz de explicarlo con detalle. La cuestión es que de todo el conjunto, las creencias, las refutaciones, las dudas... extrae una conclusión general, una sensación de "verdad". Pero no se puede explicar ni demostrar, es algo superior a la suma de las partes. Es decir, es una emoción. Una de esas percepciones que se procesan con el lado derecho del cerebro, o con el cerebro primordial, esas cosas que están descubriendo ahora los neurobiólogos.

Y como tal, es una sensación no transmitible. Él lo siente así, no cabe duda. Pero eso no me sirve a mí de nada. Yo, o lo siento también o no lo siento. Si no, no me lo puede explicar ni convencer. Lo que puede hacer es explicarme un montón de argumentos y posturas, y decirme que provienen del cristianismo. Y yo podré estar de acuerdo con todas y cada una. Y pensar que hay mucha sabiduría en ellas, o incluso ser convencido por algunas. Y aún así, seguir pensando que la revelación cristiana no tiene por qué ser una fuente de verdad. Es decir, que su mensaje sea verdadero por el hecho de ser suyo, no por el mensaje en sí.

Esa es, pues, mi postura respecto de la Fe cristiana (y también de otras confesiones que estoy conociendo últimamente). Encuentro muchas joyas de sabiduría en su interior, aunque a veces hay que escarbar algunas montañas de basura hasta llegar a ellas; también encuentro otras debatibles, discutibles o dudosas, que me animan a seguir pensando y debatiendo. Y en ningún caso he encontrado esa sensación global, esa impresión de verdad absoluta que se entiende por Fe, en ninguno de los sisemas establecidos, ni cristiano ni otro.

¿Significa eso que no tengo fe? ¿Que creo que se puede vivir sin fe?

Pues tampoco lo tengo tan claro.

En el fondo todos tenemos una fuente última, una justificación de donde extraemos la verdad, pues si no, llegamos al relativismo insoportable. Yo sí tengo fe, en realidad, y hablaré de ella cuando pueda. La diferencia es que no es una Fe absoluta, creo que puede evolucionar si yo evoluciono. Y no es fe en un sistema previo, estructurado y con sus jerarquías y doctrinas, sino algo que voy construyendo yo mismo según voy aprendiendo.

De hecho estoy en contra de los sistemas estructurados de creencias. Y esa es mi objeción fundamental al cristianismo, por encima de cualquier otra que pueda tener. Creo que lo que necesita la religión es la destrucción de las iglesias. Liberar a las personas de estructuras que quizá hayan funcionado durante siglos, pero en la actualidad es época de cambios. Creo que estamos en un momento de encontrar cosas nuevas, de dar un salto adelante de consciencia.

Vamos, que estoy por la Heterodoxia total.

9 comentarios:

Declan Huerta Murphy pbo dijo...

Estimado Andrés 2.0, he seguido con una sonrisa lo que nos has contado. Una sonrisa porque creo ver reflejado un problema de fondo muy interesante. Hace tiempo leí un libro que explicaba el acto de fe, de Joseph Pieper. En él daba un criterio que considero importante en relación a este tema. Para Pieper, la vida del hombre esta constantmente en acto de fe. El acto de fe para él es la confianza en el testigo. Así, cuando un profesor enseña geografía o historia, a pesar de la falta de contacto espacial o temporal con el fenómeno, si embargo damos crédito a lo que escuchamos. Damos crédito porque tanto en la persona como en las circunstancias concurren una serie de hechos que nos hacen pensar que lo que nos dice es verdadero, aunque no todo lo que diga es susceptible de ser verificable en ese momento.
Yo sinceramente creo que esto es verdad. Constantemente tomamos decisiones y optamos por una cosa y rechazamos otra en un proceso de fe humana, por llamarlo de alguna manera.
La fe divina, entendida como fe en lo divino, sigue un proceso similar. Todas las religiones a lo largo de la Historia han intentado llegar a lo divino en base a una serie de verdades percibidas parcialmente, -y si quieres- escondidas bajo un montón de "basura": supersticiones, prejuicios, odios raciales o culturales, aberraciones, desprecio de la dignidad del hombre, etc. Y aún bajo esa capa de mentiras, no dejan de ser semillas de verdad, como dice la teología católica.
Un acto de fe divino necesita, como un acto de fe humano, de un testigo. Y creo que este es un punto realmente importante. Porque se pueden percibir muchas verdades, y en eso estoy de acuerdo contigo respecto a lo de la inducción, pero no por ello tengo un corpus orgánico de la verdad. El testigo es el que hace que esas verdades tengan un corpus, y todas digan algo de la verdad única. De ahí la importancia de la encarnación. Si te fijas, casi todas las religiones, especialmente aquellas que han pretendido estructurar su pensamiento sobre lo divino, lo humano y el mundo, llegan de alguna manera a la necesidad del testigo: los avataras, los profetas, los fundadores, etc. La originalidad del cristianismo es que ese testigo va mucho más allá de lo que cualquier religión realizo, porque de hecho o era blasfemo o era ridículo: Dios mismo se hace testigo de sí mismo. Es realmente un escándalo, pero si el cristianismo no es eso, entonces es una vulgar estafa.
La fe no es racional, sino razonable, esto es, que una vez admitido el testigo, todo es susceptible de ser razonado. Por eso es posible el dialogo con la razón. Siempre lo ha habido, y siempre lo habrá. La Iglesia es consciente de esto, por eso sigue insistiendo. Te recomiendo mucho la lectura de la Encíclica Fides et Ratio. Es la síntesis de lo que la Iglesia entiende por relaciones entre fe y razón.
El problema de fondo es aceptar al que une en sí todas las verdades percibidas de forma dispersa, Jesucristo.
Vale por hoy. Si el tiempo me lo permite y te parece, quisiera comentar en otro mmento que tenga lo relativo a las religiones "oficiales".
Ha sido un placer

Andrés 2.0 dijo...

Me alegro de que te lo tomes con una sonrisa, creo que un poco de humor es imprescindible para afrontar estos temas tan arduos. Por lo demás, en realidad estoy de acuerdo contigo. Me parece muy bien expresado lo de que en nuestra vida estamos constantemente en acto de fe. Esto es fundamental y apunta a un hecho que me parece que es justo lo que les falta a los escépticos de los que hablaba en mi anterior post, para que su postura me parezca completa. Por otro lado, también creo conocer algo que los creyentes deben aceptar respecto de la fe para poder seguir evolucionando hacia etapas superiores de sabiduría. Insinúo algo de esto hacia el final de mi texto, pero hay que desarrollarlo más. Creo que ese va a ser el tema de lo próximo que escriba, ya me están viniendo ideas al respecto.

Estoy convencido de que si ambos colectivos asumieran esos dos puntos, se podría terminar con el enfrentamiento entre fe y razón que llevamos arrastrando tantos siglos, y encontrar un espacio común donde aprovechar tanto la eficacia eliminando supersticiones de los escépticos, como la apertura de mente de los creyentes. El primer sitio donde he visto esto explicado abiertamente es el libro "Dictamen sobre Dios" de Marina.

JR dijo...

No acabo de verlo claro.
A ver, veo una clara diferencia entre una y otra cosa. Cuando un maestro en tu fase de formación te cuenta que Colon descubrió america, le crees por que estas dispuesto a hacerlo, y en caso contrario, puede intentar ir a las fuentes a ver los ducumentos históricos. Cuando te explican que la raiz cuadrada de 9 es 3, lo crees, o no, pero siempre puedes hacer tu las cuentas. Si te explican que la gravedad es de 9.8 metros por segundo, lo crees, no lo experimentas, pero al menos tienes la opcion de intentarlo y algunos lo intentan. Creer que Dios existe puedes creerlo, en el periodo de formación todos lo creíamos, pero no resiste que alguien intente repetir el experimento.
Y otra diferencia, si alguien expresa en ciencia una idea que es absolutamente contraria a lo que previamente decía la doctrina, (no se, se me ocurre ahora E=Mc2), nadie te expulsa de la ciencia ni te queman en la hoguera.
Aun así, mis reticencias no son de fe, estrictamente (o de pérdida de la fe en mi caso). Con la idea de Dios me ocurre como con la fórmula de Einstein. Creo E=Mc2, y creo que puedo creer en Dios, pero me repugna el uso que la "instancia oficial" hizo de la fórmula para hacer la bomba...o el uso que de Dios hizo la otra "instancia oficial".

JR dijo...

PD: Ese mismo argumento para justificar las bondades de la fe respecto a la razon, podemos hacerlo para creer en el vudu, en la ouija, en las brujas, en los OVNIs o en lo que diga cualquier secta.
Otra cosa es que el mensaje de "amaos los unos a los otros", me resulte mucho mas simpático que lo de cortarle la cabeza a un gallo para levantar muertos.

Andrés 2.0 dijo...

Exacto, has dado en el clavo. Esa es la otra parte de la que hablo, la que los creyentes deberían aceptar: el hecho de que la fe sea susceptible de ser puesta a prueba y de evolucionar. Pero es una cuestión delicada de explicar. En mi cabeza lo tengo más o menos argumentado, falta que tenga un rato de ponerlo por escrito.

La Hechicera Alquímica dijo...

"Dios está en nosotros mismos:para buscarle y hallarle no hacen falta enviados ni vicedioses....se encuentra caminando por los más elevados planos de la espiritualidad hasta alcanzar "el Amor que mueve el Sol y las Estrellas".....Dante Alighieri.....te recomiendo encarecidamente en esta búsqueda tan estimulante que transitas ahora, una lectura o relectura de la Divina Comedia....leída como señala el mismo Dante en sentido alegórico (buscando el significado que se oculta bajo el argumento) y en el anagógico, el que se refiere a verdades concernientes a la gloria eterna.....que maravilla que los nueve cielos de Dante sean precisamente nueve, el número de la iniciación en todas las disciplinas esotéricas.....y ese maravilloso viaje a través del Purgatorio que es una ascensión a una montaña en cuya cumbre se encuentra el Paraíso......evocan tantas imágenes soñadas,arquetípicas, referenciales del inconsciente colectivo más profundo.............

Eleder dijo...

¡Hola! Llego tardísimo, lo sé (y encima Blogger por dos veces no me ha dejado comentar...)

Como tan bien dice el padre Declan, la esencia del cristianismo no está tanto en "aceptar una doctrina", como en "creer a Jesús", o lo que es casi lo mismo pero a la vez un poco más, "creer en Jesús". Esto es, no sólo aceptar lo que esa persona dice, sino confiar en esa persona de manera total, como se confía en alguien a quien se ama y se respeta totalmente.

Pero hay un salto, efectivamente. Un salto al que, como bien has dicho, no se llega por medio de la razón. La razón, como creo que leí hace poco, te puede dejar en el umbral, pero es necesario un salto para llegar a la Fe (y una mano tendida, también).

Y como se dijo en Tarwe, ese salto es muy difícil que llegue por medio de un razonamiento; es mucho más fácil que llegue por la vía de un ejemplo, pongo por caso; por vía de vivencias, de cualquier modo. Porque es la vivencia la que lleva a la Confianza.

Andrés 2.0 dijo...

Pues sí, mi hechicera, estoy de acuerdo. Yo creo que el camino a Dios, si es que existe tal cosa y se puede definir (ya contaré algún siglo a qué me refiero cuando digo eso) se sigue desde el interior. Si hay testigos o guías, pueden ser una ayuda, pero no son el fundamento; lo básico pasa por uno mismo.

Y me pongo la Divina Comedia en los primeros puestos de mi cola de libros por leer.

Andrés 2.0 dijo...

En cuanto a Eleder, se te echaba de menos por aquí, marrahete (vale, soy el menos indicado para echar broncas, sé lo que es estar demasiado liado).

También hemos encontrado un punto de acuerdo aquí, parece. La moraleja de mi aventura con Chesterton es que lo que entendemos por Fe es algo separado de la razón, no hay una compatibilidad total. Copio esto extraído del blog de Clito, que parece que es también la respuesta definitiva:

"En el siglo XIV, estos puntos de vista sufrieron un cambio importante. Guillermo de Ockham, un franciscano de Oxford que murió en 1349, atacó la visión tomista de la compatibilidad entre la fe y la razón. Su opinión, hoy ampliamente aceptada, era que Dios debe ser aceptado sólo con la fe, pues Él no podía ser limitado por la razón humana. Por supuesto este punto de vista no era incorrecto si uno aceptaba el postulado de un Dios ilimitado frente a la limitada capacidad humana para razonar, pero eliminó virtualmente a la alquimia como práctica aceptada en los siglos XIV y XV."

La pregunta siguiente es, pues, si tiene sentido una fe así, una forma de buscar respuestas más allá de la razón y de la percepción directa.

Habrá que ponerse con ello.