miércoles, noviembre 14, 2012

¿Quiénes son los buenos y los malos?

En nuestra cultura occidental, judeo-cristiana, se da mucha importancia a la lucha entre el "bien" y el "mal", y se tiende a clasificar a la personas en buenas y malas. Sin embargo, en mi opinión, estos conceptos no son útiles porque no están bien definidos, sobre todo la parte de lo que se considera ser "buena" persona.

Hay una clasificación que siempre me ha parecido muy ilustrativa, sin dejar de ser muy sencilla. La enunció un señor italiano con el sonoro nombre de Carlo María de la Cipolla (no penséis mal... el apellido significa "cebolla". Bueno, tampoco es que suene mucho más digno XD).

La idea parte de que los actos de una persona le pueden beneficiar o perjudicar a sí misma, y también a los demás. Con estas dos variables se monta el siguiente cuadro:

 beneficio propio   perjuicio propio 
 beneficio a los demás  inteligente "pardillo"
 perjuicio a los demás malvadoestúpido

Esta clasificación en cuatro casos en vez de dos, permite algunas reflexiones muy interesantes:
  • El concepto de malo o malvado sigue existiendo. Pero ahora está mejor especificado: ¿quién es una mala persona? quien no duda en machacar a los demás para conseguir su propio beneficio.
  • En cambio, el bueno como tal no está. En su lugar está el "inteligente". Esta es la auténtica buena persona, a quien todos deberíamos intentar tender: la que consigue beneficiar a todo el mundo. La palabra inteligente hace hincapié en que ser bueno no es fácil. No es sólo cuestión de actitud y de voluntad, también hace falta la capacidad de saber encontrar la solución óptima, aquella que produce el mayor beneficio posible para todos.
  • Luego está otro personaje que también se suele considerar buena gente, aquel que se sacrifica por los demás. Sin embargo, yo no estoy tan de acuerdo. Yo no creo en el amor que consiste en renunciar a la propio bienestar, a la felicidad, a la vida, para darse al prójimo. Quien no es capaz de quererse a sí mismo, ¿cómo va a querer a los demás? Este punto se puede desarrollar mucho más, porque creo que es un tema importante.
  • Y finalmente hay alguien más: el estúpido. Aquel que la lía tanto que perjudica a todo el mundo y ni siquiera saca nada bueno para sí mismo.
Si os fijáis, esta clasificación enfatiza la idea de que lo más importante no es al actitud, sino la inteligencia. Cuando uno tiene la mente tan clara que es capaz de entender las consecuencias de las acciones y averiguar cuáles son óptimas, no cuesta tanto elegir las mejores. Los malvados (inteligentes que se aprovechan de los demás) no son tan abundantes, al fin y al cabo la mayoría de las personas tenemos algo de empatía y conciencia, y no nos resulta cómodo saber que nuestro bienestar se apoya en la infelicidad de otros.

En cambio, las personas dominadas por la ignorancia, el fanatismo, la desidia o el miedo, por buenas que sean sus intenciones, lo habitual es que acaben tomando decisiones estúpidas que lo estropean todo. Y desgraciadamente, me temo que esto es lo que más abunda. Por eso creo que la mayor parte del daño de este mundo no está causado por los malvados, sino por los estúpidos.

viernes, octubre 12, 2012

Asamblearismo / parlamentarismo

Hay una idea que me viene rondando desde que casi empezó el 15m, y se ha visto renovada a raíz de la convocatoria 25s, que ha provocado bastante revuelo interno y una buena división de opiniones.

Mi opinión es que este problema no es más que un reflejo de una división que ya existía de antes. El origen es que el 15m nació con dos vocaciones claras:
  • Tener un alcance masivo entre la ciudadanía (el famoso 99%).
  • Espíritu de autogestión horizontal y de consenso, frente a la representación en partidos y democracia basada en mayorías.
El problema es que en España, a día de hoy, la gran mayoría de la población no desea ni casi conoce la autogestión horizontal. La idea que tiene una aceptación realmente generalizada es la "democracia real". Es decir, un sistema como el que nos han contado, pero de verdad. Un gobierno representativo, basado en el estado de derecho, con separación de poderes, sin corrupción y sin estar vendido a los poderes económicos, con democracia de mayorías y canales de participación ciudadana (democracia directa), pero sin prescindir necesariamente de los políticos y los partidos. La autogestión como tal a gran escala es vista por muchos como una utopía lejana y por otros es directamente rechazada, no creen que sea posible o deseable.

Yo no creo que se pueda convencer a todas estas personas en poco tiempo de que la autogestión es el sistema a perseguir, sobre todo por dos motivos: el primero, que requiere un cambio de mentalidad muy profundo, y no es cosa que ocurra de un día para otro; el segundo, que en realidad aún no está resuelta del todo la cuestión de cómo organizar un sistema autogestionado a muy gran escala. Así que el objetivo de la autogestión es a medio / largo plazo.

Por tanto, cumplir ambos objetivos a la vez es imposible.

Lo cual conduce a dos escenarios posibles: a) una división, con una corriente minoritaria dirigida a crear sistemas autogestionados, y otra intentando conseguir apoyos masivos. b) buscar la forma de que ambos conceptos convivan en el mismo movimiento, con personas trabajando en hacer una reconstrucción profunda del sistema democrático, junto con otras construyendo en paralelo y poco a poco un sistema nuevo autogestionado.

Para mí, sería muy importante alcanzar esa opcińo b), con ambas ideas conviviendo de algún modo sin exclusiones. Para alcanzar un objetivo ambicioso hay que saber trazar la trayectoria que va desde donde estamos ahora a donde queremos llegar.

domingo, septiembre 23, 2012

Otoño caliente (II)

Y la crisis sigue...

Yo ya me he aburrido de informarme sobre los "progresos" de la crisis. Quien quiera un resumen en lenguaje clarito, que se mire el programa de Jordi Évole del domingo pasado. Quien quiera algo más profundo, que bucee por Internet, que hay carretadas industriales de datos.

Mis conclusiones son que las medidas institucionales nos dirigen hacia, como mínimo una larga depresión y una España convertida en un país del tercer mundo (si no algo peor), y que nuestros líderes oficiales no van a cambiarlo (ni quieren ni pueden).

El cabreo crece

Cada vez más gente sigue tomando consciencia de esto, bajando el apoyo a los políticos y aumentando la rabia.
  • Los sindicatos están casi tan desprestigiados como los partidos políticos, pero aún así la manifestación del pasado 15s movilizó masas, incluyendo el bloque crítico. Sobre todo como pataleo, puesto que las reivindicaciones eran bastante ridículas. ¿Qué ganaríamos con un referéndum, si de todas formas lo van a ignorar?
  • Para el próximo martes 25s hay otra convocatoria mucho más contundente: Ocupa el congreso. El mensaje es que para avanzar lo primero que hay que hacer es echar a todos nuestros gobernantes (PP, PSOE y partidos bisagra) y comenzar un proceso constituyente. Lamentablemente, la sociedad española aún no tiene fuerza para conseguir esto como lo hicieron en Islandia, así que la coordinadora que lo promueve tiene claro que lo del día 25 no es más que el principio y habrá que hacer mucho más.
Ha habido bastante desinformación y manipulación en torno a esta propuesta, por lo que recomiendo ir a las fuentes: el manifiesto de la Coordinadora 25s y las preguntas frecuentes. Si seguimos con dudas, en esa web (bastante bien hecha, para variar) tienen toda la información, actas y hasta vídeos de sus asambleas. Recomiendo también no hacer mucho caso a la Plataforma En Pie, porque su propuesta es más ingenua y chapucera (aunque la han mejorado). Me hubiera gustado que hubieran conseguido consensuar una propuesta única, pero al parecer han decidido mantener su plan original por separado.

Preparando un plan para después

Si conseguimos hacer dimitir al gobierno y poner a alguien un poco más razonable, y democrático, habrá que ver qué propone el pueblo. Y aquí entra en escena Julio Anguita y su Frente Cívico. El objetivo es intentar movilizar y poner a pensar a la inmensa mayoría de la población (tarea insólita en este país). Para ello se está montando una red de asambleas locales en toda España, para debatir y buscar aquellos puntos de acuerdo, esas ideas que pueden llegar a conseguir un consenso masivo, y esa fuerza de una gran mayoría ciudadana unida y con unas ideas claras, que pueda llegar a enfrentarse al poder que nos está asfixiando y empezar a construir algo nuevo.

El pasado jueves 20 se constituyó formalmente el Frente a nivel general, y está previsto el 7 de octubre constituir el de Madrid. A partir de ahí, comenzará el debate en sí sobre los 10 puntos del programa.

Y definiendo el mundo que queremos de verdad

En paralelo a todo esto, la estructura de asambleas del 15M sigue construyendo paso a paso un sistema nuevo. Una de las propuestas más interesantes del grupo de trabajo transversal en Toma Madrid es el plan de consumo responsable, huelga y boicot. La idea es potenciar las redes de consumo responsable como forma de abandonar el sistema consumista/capitalista y con ello facilitar la convocatoria de huelgas de consumo y boicot a productores explotadores o antiecológicos.

Y por otro lado, el movimiento internacional por el Decrecimiento ha tenido su congreso internacional en Venecia estos días, para avanzar en la crítica al modelo productivista actual, basado en el crecimiento, el despilfarro y la acumulación, y proponer uno nuevo más justo, respetuoso con el planeta y mejor para todos. En Decrece Madrid hemos enviado una nutrida delegación, que pronto nos contará sus experiencias.

jueves, agosto 30, 2012

Otoño caliente

Esta frase hecha podrá ser muy manida, pero refleja perfectamente lo que van a ser los próximos meses en España.

A Rajoy le quedan dos telediarios

Con la situación progresando y el "rescate" de España en trámite, hasta los economistas están hasta la boina de Rajoy y ya mucha gente asume que no llegará a fin de año en su sillón. Las propuestas alternativas son cualquier cosa menos divertidas, como por ejemplo:

Pasando de indignados a ¡cabreados!

La ciudadanía está cada vez más mosca, y cansada de que las movilizaciones constantes se enfrenten a un muro de hormigón inamovible. Inspirados por los mineros asturianos, se empiezan a convocar acciones más calientes:

El 15m se reagrupa

La gente de "toma la plaza" está convocando un plan de Encuentros Transversales del 15m para recopilar y clasificar la miríada de grupos y acciones que se vienen llevando a cabo y buscar sinergias y planes de acción conjuntos.

Uno de los núcleos importantes es el proyecto de iniciativas de apoyo mutuo en barrios y pueblos, cuya idea es dar a conocer todo lo que se está haciendo a nivel de bancos de tiempo, mercados alternativos, grupos de consumo ecológico, colectivos autogestionados, etc. Se recogerá todo esto en el mapa Ecozoom y se organizarán en estructuras como el Mercado Social o las Cooperativas Integrales.

El objetivo global es pasar del sistema actual, de democracia representativa y capitalismo, a uno nuevo basado en principios como
  • Solidaridad frente a competición.
  • Colectivismo frente a individualismo.
  • Ámbitos locales y pequeños frente a gigantescas estructuras globales.
  • Valores éticos frente a rentabilidad económica.
  • Autogestión frente a jerarquías de poder.
  • Compromiso con el entorno frente a depredación del medio natural.
  • Igualdad de derechos frente a sistemas de clases y darwinismo social.
  • Etc.

Este es nuevo: el Frente Cívico

El 15m ha decidido promover la creación de un sistema nuevo basado en todos esos principios, pero este plan requiere tiempo para irse extendiendo y madurando, y además muchas personas no están preparadas aún para cambios tan radicales. En estos momentos, es necesario también algún tipo de movimiento que inicie la revolución desde dentro del sistema, en unos parámetros capaces de atraer al mayor número de personas posibles, en torno a un proyecto concreto, tangible y a corto plazo.
Entonces aparece Julio Anguita con su manifiesto "Somos Mayoría". En él se propone la creación de un "Frente Cívico", una agrupación de ciudadanos lo más amplia y horizontal posible, dedicada a debatir y construir un programa político. La idea es aprovechar la experiencia y carisma de Julio (y sus compañeros del Colectivo Prometeo) para lanzar un programa inicial de 10 puntos y una propuesta de organización que sirva para vertebrar el movimiento, y a partir de ahí que el Frente se organice por sí mismo.

En estos momentos se está organizando la estructura del Frente, en asambleas locales agrupadas en coordinadoras provinciales. El plan es tener todo montado en septiembre y comenzar el debate, para intentar tener a fin de año un programa de acción frente a la crisis, de gran consenso, con apoyo masivo por parte de la ciudadanía, que lo reconozca como algo propio. Si se consigue semejante plan, será mucho más fácil que las fuerzas políticas lo adopten, bien como partidos, como coaliciones o incluso creando un partido nuevo desde el propio Frente Cívico, sabiendo el apoyo electoral que tendrá, y con mucha fuerza para defender su aplicación ante los intereses económicos que siguen presionando con sus "ajustes" y robos.

El programa no necesita ser radical desde el principio. Como dice Julio, en estos tiempos incluso simplemente cumplir la Constitución tal como está ya es un acto revolucionario. Estas son las características que se propone que deba cumplir:
  1. Concreto, inmediato, acorde con las necesidades más perentorias y urgentes de los más desfavorecidos de la mayoría. 
  2. Aplicable de inmediato como garantía, prenda y estímulo de la alianza que se pretende. 
  3. Perfectamente factible, desarrollable y legal por inspirarse en el texto constitucional vigente. Ruego a los lectores que mediten un momento sobre los contenidos de los Títulos Preliminar y II de la vigente Constitución. El inicio de un programa debe insertarse en la legalidad vigente; el futuro ya irá produciendo sus contradicciones. Por otra parte, el programa debe ser capaz de generar la fuerza social que democráticamente lo haga cumplir. 
  4. Un programa en el que cada medida, por simple que parezca, lleve en su formulación la exigencia de un paso siguiente, de una propuesta inmediatamente posterior, que permite su realización. 
  5. Un programa que por su lógica interna hace imprescindibles los apoyos mayoritarios y la formación de conciencia colectiva tanto para su defensa como para su implantación. 
  6. Elaborado colectivamente. El autor de estas líneas tiene una amplia experiencia de cómo esto es posible si los que más puedan aportar son conscientes de que la velocidad de un convoy es la de su último elemento. 
  7. La elaboración colectiva consigue, en un determinado nivel de su desarrollo, ir ganando en complejidad, accesibilidad, interés y participación.
  8. Que con el tiempo y/o la coyuntura, termine siendo una Alternativa fundamentada, pueda superar el marco actual de relaciones, equilibrios e incluso forma de Estado. 
  9. Un programa que por su incidencia en la actualidad, atraiga inmediatamente los apoyos necesarios no sólo para su elaboración sino para una movilización ciudadana consecuente, seria, decisiva y decisoria.
  10. Si en cada localidad, personas, colectivos y grupos se unen a los demás para elaborar conjuntamente, convocar a la ciudadanía, movilizar, salir a la opinión pública y en general crear una estructura reticular, la mayoría comenzará el proceso de su toma de conciencia.
  11. En todo el proceso hay que prevenir que nos asalte el mal de nuestros tiempos: la prisa. Este proyecto -si quiere construirse con musculatura y solidez- debe rehuir la tentación de cotizar permanentemente en la bolsa mediática. El arranque de los trabajos será en muchos casos súbito y arrollador; sin embargo hay que saber moderar el tiempo. La Política, la consolidación de proyectos sociales con peso e influencia, no pueden ser flor de dos telediarios; el silencio y la discreción programados ayudan a crecer. Tiempo, constancia, voluntad y conciencia de lo que se quiere son, incluso en esta época de novedades permanentes, la única garantía de proyectos serios. 

martes, marzo 27, 2012

¿Huelga? ¿Reforma? ¿Crisis?


Ante la próxima convocatoria de Huelga General y todo lo que está pasando, quisiera contribuir con mi granito (o granote, por lo largo) de arena. Mi opinión es que esta reforma laboral a la que nos enfrentamos no se puede comprender si no se conoce bien el contexto, y ahí es donde ofrezco mi aportación.

Antes de empezar, quiero que conste que yo no soy economista ni de lejos. Soy simplemente alguien a quien le gusta leer y pensar, pensar y más pensar, y esto es el resultado de lo leído y pensado. Quizá sea un poco osado escribir en este modo, pero quisiera poder compensarlo mediante el "crowdsourcing". Es decir, si cualquiera entre quienes lean esto cree que contiene errores, distorsiones o fallos, bienvenidas sean las propuestas, si me convencéis puedo cambiar cualquiera de estos puntos. ¡Pero me tenéis que convencer!

Antecedentes

En los primeros años de la crisis escribí un artículo que resumo aquí, sobre el modelo capitalista como origen de la crisis financiera, una de las crisis globales que tenemos en este momento.

Simplificando a lo bestia, el modelo económico capitalista liberal funciona así: alguien tiene dinero extra; lo usa para comprar medios de producción; pone a gente a trabajar en ellos y con su venta menos los salarios obtiene un beneficio. Así el que tiene dinero acaba teniendo más, el que no, sigue sin tenerlo pero al menos puede comprar los bienes mientras trabaje, y el que no trabaja ni tiene capital ni ha ahorrado se muere.

El problema es que la producción real lleva estancada desde hace varias décadas, por un doble techo ecológico y social. Y esto es terrible, porque para que todo se mantenga, la producción no sólo no se puede parar, sino que debe aumentar siempre para compensar el reparto cada vez más desigual del dinero, y los avances tecnológicos que permiten producir más con el mismo trabajo.

Por ello, para seguir creciendo, el capitalismo tuvo que pasar a basar su crecimiento en la deuda y la especulación. Es decir, a tomar dinero prestado del futuro o directamente a inventarlo de la nada. El problema de este dinero ficticio es que es frágil y de vez en cuando explota y se volatiliza, dejando atrás burbujas reventadas.

Cuando explotó la última en el 2007, de proporciones planetarias, los gobiernos, aplicando nuevamente el conocido principio de "privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas", corrieron al rescate de los bancos, con cargo a los presupuestos del Estado, a base de aumentar su deuda pública. Con lo que los superejecutivos responsables directos del desastre fueron premiados con montañas absurdas de dinero, mientras que los ciudadanos acabaron comprometidos, sin comerlo ni beberlo, a devolver con su trabajo futuro el dinero que los famosos "ninjas" debían a los bancos.

Esto no es sólo una cuestión de cara durísima y codicia sin límites (que también), sino que es una consecuencia de cómo funciona el sistema. Los políticos no tenían muchas otras opciones, porque los bancos y su deuda son los que sujetan el sistema, si ellos quiebran, se hunde todo el tinglado y desaparece el 90% del dinero existente (cosa que no van a permitir que ocurra, claro).

La cosa es que algunos países aguantaron el embite, los que tenían economías más fuertes, y otros no.

¿Y España, qué tal?

Pues mal, ya sabemos. El reemplazar la agricultura, la industria y el I+D por la especulación con el ladrillo funcionó bien durante la burbuja, pero al reventar ésta, ¿qué pasó? Que la producción económica cayó en picado, y con ella los ingresos del Estado vía impuestos.

Si a esto se le suma el dinero del rescate a los bancos, tenemos el origen del peligroso déficit que amenaza con hacer que el Estado no pueda devolver su deuda contraída. Estos son los dos desencadenantes principales del problema de déficit actual, junto con la corrupción, el despilfarro y el fraude fiscal, que no han cambiado desde antes de la crisis, pero no dejan de ser una sangría, estando España en las posiciones más altas de los países de nuestro entorno. No así en los capítulos de protección social, inversión en educación e investigación, sanidad y demás gasto público, en los que estamos por debajo de la media de Europa.

Sin embargo, las medidas que proponen los gobiernos del PPSOE son, básicamente:
  • Subidas de impuestos limitadas, erráticas y con poco criterio.
  • Recorte de gasto público: protección social, educación, investigación, sanidad, etc.
  • Reforma del mercado laboral en la línea de facilitar el despido, reducir los salarios y desmontar los convenios y protecciones a los trabajadores.
Prácticamente nada de lucha contra la corrupción y el fraude, de que los bancos asuman sus propias pérdidas, de ayudar a las personas afectadas más gravemente por la crisis o de revisar los impuestos para hacerlos más progresivos. Y en lo que respecta a la reactivación de la economía, sigo contando más abajo.

¿Cuáles son los motivos de esta estrategia?

a) La inviolabilidad de los bancos, por lo que contaba más arriba.
b) La corrupción política, endémicamente hispana, que impide luchar contra el fraude y el derroche.
c) La ideología liberal, que nos viene de fuera, y que comento ahora.

¿Cuál es la propuesta liberal contra la crisis?

En el siglo XIX y principios del XX la terrible desigualdad entre patronos y obreros se tradujo en una serie de duras luchas sociales, que acabaron produciendo un sistema de protección al trabajador. Este sistema se basa en el principio de que la negociación entre empleado y empleador es asimétrica: el dueño del capital tiene habitualmente más medios y más recursos, lo que le proporciona un poder superior (mayor cuanto más grande sea la empresa). En consecuencia, se establecen una serie de límites legales, de blindajes y protecciones al trabajador por parte del Estado.

Los liberales critican este sistema por los siguientes motivos:
  • En el fondo, es un sistema de discriminación positiva, y como tal, tiende a generar "injusticias" de sentido inverso, beneficiar a personas no porque se lo "merezcan", sino por cumplimiento de cuotas y escalas. Esto es más importante en empresas pequeñas y medianas.
  • En un contexto de caída de la demanda de productos, mantiene artificialmente puestos de trabajo poco rentables, lo cual hace que el sistema sea menos eficiente.
Y lo interesante es que estas críticas tienen mucho fundamento, la cuestión es que por resolver un problema se crea otro, con lo cual hay que tener muy en cuenta estas objeciones al sistema de protección social, porque son la clave del bloqueo. Proteger los derechos de los trabajadores a base de estructuras burocráticas institucionalizadas no es la mejor manera, puesto que presenta muchos inconvenientes.

Lo malo es que la propuesta liberal para salir de ahí tampoco sirve. La receta es, resumiendo mucho, suprimir las regulaciones y protecciones estatales y permitir que empresarios y trabajadores negocien su protección "libremente", en base a las leyes de la oferta y la demanda en el mercado laboral. La teoría es que la "mano invisible" hará que cada cosa se ponga en su sitio y cada persona reciba lo que le corresponda de forma más justa y eficiente.

El problema principal, que comparten tanto el liberalismo como la socialdemocracia, es que se continúa ignorando tenazmente el doble techo del crecimiento, y se apuesta por seguir estimulando a la economía para mantener el empleo. En el siglo XX, el crecimiento hizo aumentar la riqueza general, y las luchas sociales ayudaron a repartirla, con lo que la prosperidad general aumentó durante casi un siglo. Pero al llegar el estancamiento, el reparto se detuvo y la riqueza volvió a concentrarse en pocas manos.

Además está el hecho de que la corrupción y el poder generado por dicha concentración también distorsionan el mercado, haciendo que los más ricos hagan su ley a gusto, manteniendo monopolios y oligopolios, aranceles, leyes del embudo variadas y todo tipo de violaciones de la teoría liberal. Pero bueno, supongamos que se consiguiera promover la libre información, la educación de las personas, la limitación de monopolios y demás cualidades del mercado libre. ¿Qué pasaría? Pues que el techo de producción, y la deriva subsiguiente hacia la especulación hacen que la demanda de mano de obra se reduzca. Si no hay trabajo para todos, el valor de mercado de la mano de obra tiende a cero, y como ésto no es una cuestión coyuntural, sino sistémica, los trabajadores se quedan sin recursos para negociar sus condiciones.

En la práctica, las medidas liberales se traducen en tres vías:

a) Reducir impuestos, desregular y dar todo tipo de facilidades al capital. Lo cual encanta al capital especulativo, que crece y crece sin ningún impacto social positivo, aumentando más aún la concentración de riqueza.

b) Invertir en industria, educación e investigación, modernamente con un toque "ecológico" (lo que ahora se llama "crecimiento sostenible"). Esto en España han decidido que no lo van a hacer, supongo que por que es algo que habría que haber hecho antes; ahora en medio de la crisis, es difícil afrontar medidas a medio-largo plazo como éstas. Además, el techo ecológico impide que todos los países se puedan desarrollar hacia el modelo consumista, debe haber algunos subdesarrollados para que otros puedan estar saturados.

c) Crear mano de obra barata. Si no podemos competir en calidad, hacerlo en precio: abaratar el "coste" de los trabajadores, reduciendo lo más posible sus salarios y protecciones, y compensar la caída subsiguiente de la demanda interna, con la exportación hacia países más ricos. Es decir, el modelo tercermundista, hacia el que se dirige España mientras que otros como China aspiran a crecer. Una técnica ya ensayada durante muchos años en Sudamérica y otros lugares del mundo.

El resultado es que el mercado pasa a componerse de a) una élite de trabajadores especializados, altamente demandados y saturados de trabajo b) una gran masa de obreros no cualificados, en condiciones precarias c) otra masa de excluidos, que impiden luchar a los obreros del b) por miedo a acabar en c), pero causantes de desórdenes, inestabilidad y conflictos. Conflictos que no preocupan demasiado a nuestros dirigentes, si tienen algo de razón escritoras como Naomi Klein o Susan George.

Y lo más "gracioso" es que la aparente alternativa, que son las medidas proteccionistas de la socialdemocracia, también están pasadas y se ha comprobado que tampoco son la solución. Desmontar el Estado del Bienestar no nos hará salir del hoyo. ¡Pero mantenerlo tampoco!

¿Y entonces, qué hacemos?

Ante todo, oponernos a las propuestas actuales. Para empezar, nuestros gobiernos no están luchando en absoluto contra la corrupción ni contra la concentración del poder del capital. Por otro lado, incluso las medidas que parecen aparentemente más sensatas y de sentido común, tampoco funcionan. Y finalmente, siguen ignorando como el capitán del Titanic las otras crisis que nos amenazan: la social, la ambiental y el inminente pico del petróleo.

Así que es muy importante apoyar la Huelga General y todo tipo de movilizaciones, pero distanciándose de los sindicatos mayoritarios, que sólo aspiran en el mejor de los casos a mantener el sistema proteccionista y desarrollista actual, con todos sus defectos.

Y al mismo tiempo, hay que buscar con urgencia un modelo económico diferente. El núcleo del problema está en la asimetría básica capital/trabajo, que es la causa de las luchas de poder y todos los problemas mencionados.

Necesitamos otra forma de repartir la riqueza que no dependa del crecimiento permanente. Desde el #15m se está proponiendo un modelo basado en cooperativas y redes de consumidores, más que en empresas, donde las personas se sientan soberanas, dueñas de su propio trabajo y de los beneficios que éste aporta. Y con un sistema de protección social colectivo, basado en la solidaridad, medidas revolucionarias como la renta básica y redes horizontales entre iguales, en vez de las jerarquías piramidales de poder. Al repartir mejor la riqueza y el trabajo no será necesario consumir compulsivamente, y se podrán cumplir las viejas demandas de los movimientos ecologistas y las propuestas de simplicidad voluntaria y mejora de calidad de vida del decrecimiento.

O quizá sean otros enfoques los que prosperen, hay muchísimo por pensar y construir, pero en todo caso será algo que surja de la movilización popular, puesto que nuestros dirigentes tienen ya muy claro el modelo que proponen y no tienen la menor intención de cambiar. Lo cual debemos tener muy claro hacia dónde nos conduce.